Martes, 12 de noviembre, 2019 | 7:50 am

La confianza: acerca a las partes a solucionar el conflicto



Para que exista una empatía entre personas que sostengan posiciones encontradas o conflictos, es necesario que su interlocutor/a sea un tercero que garantice a las partes credibilidad, confianza y a la vez, capacidad de poder lograr un acuerdo sostenido en el tiempo. Recuerden que hasta un no acuerdo es una decisión de ellos.

Por supuesto que es una tarea difícil, pero no imposible. Hablar en confianza es una de la modalidad que poseen los métodos alternativos de resolución de conflictos, ya que los mismos lo que buscan es lograr que las partes sostengan un acercamiento, una oportunidad.

A través de ese acercamiento, el facilitador de la comunicación y el dialogo, es decir la personas mediadora, tiene la responsabilidad de utilizar las herramientas, habilidades y técnicas profesionales que pudieran garantizarles que su imparcialidad de ninguna manera está cuestionada.

Asimismo, tiene que poseer una buena capacidad de tolerancia, escucha y de apuntes o notas sobre todo lo narrado por estas; siempre considerando las opiniones reales de las partes en lo que llamamos en mediación el parafraseo; para evitar con los mismos, errores que podrían sostener en el tiempo un acuerdo fallido y en el transcurso.

Por ejemplo, en el ámbito político existen intereses entre las personas involucradas que por encima de cualquier “cedemiento”, estarían dispuestos a disponer hasta de sus vidas para lograr su objetivo. Considerado desde nuestra humilde opinión un error.

Podría ser tremendista dicha aseveración, pero recuerden que mediación, conciliación, negociación u otros medios de solución de disputas, son los intereses, que para mí, están muy por encima de las propias necesidades de las partes, a nuestra experiencia en casi 20 años como mediador de conflictos.

Hay que recordar que muchos sucesos violentos suceden porque el conflicto ha alcanzado su mayor índice en la disputa. También creo que antes de ocurrir desgracia de esa magnitud,  les falto a las partes un interlocutor/a imparcial que le escuchara y ayudara a buscar salidas alternas a la que pensaba en realidad.

Las personas con un conflicto son dadas a ser abiertas o cerradas, unas tienen más alternativas y otras menos aperturas a buscar opciones. Cerrar las puertas no es una ventaja, es cerrar la oportuna a una respuesta a un consenso, a un acuerdo que satisfaga las necesidades e intereses de ambos lados.

Aunque  “en la confianza esta el peligro” indica un refrán popular, pero sin lograr esa confianza es imposible lograr que las partes narren sus historias, propuestas, opciones y las verdaderas necesidades que estas requieren para cubrir sus intereses.

Confiar no es de tonto, es de sabio. Por supuesto, la persona solucionadora de disputas (mediador) tiene que ganárselo a través de su profesionalidad, seriedad y voluntariedad,  lograda desde que las partes abrieran sus puntos de vistas de manera franca y oportuna en la mediación o conciliación, facilitación del dialogo.

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