México.-La desigualdad territorial en el acceso al diagnóstico y al tratamiento del cáncer constituye uno de los principales desafíos de América Latina.
Los servicios especializados suelen concentrarse en las grandes ciudades, mientras los pacientes residentes en zonas rurales o alejadas deben recorrer largas distancias para recibir estudios, terapias y seguimiento médico.
La doctora Isabella Grueso, directora de Políticas Globales de Oncología de Pfizer, advirtió que esta brecha afecta la oportunidad de la atención y puede repercutir directamente en el pronóstico de los pacientes.
A su juicio, uno de los mayores retos es reducir el tiempo que transcurre entre la sospecha de la enfermedad, la confirmación del diagnóstico, la realización de pruebas de biomarcadores y el inicio del tratamiento.
Grueso sostuvo que el cáncer continúa avanzando mientras una persona espera una autorización, un estudio especializado o el acceso a una terapia. Por esa razón, insistió en que acelerar el diagnóstico debe ir acompañado de un inicio igualmente rápido del tratamiento.
La especialista planteó que la telemedicina y la conexión entre médicos de las zonas rurales y los especialistas de los centros de referencia pueden contribuir a cerrar esas brechas.
Consideró necesario que un paciente con un cáncer de alta mortalidad tenga acceso a los mismos estudios y tratamientos, sin importar la región donde resida.

También señaló que los planes nacionales de cáncer deben contar con presupuestos definidos e indicadores que permitan medir los tiempos de atención. Explicó que muchos de esos planes se encuentran desactualizados y no organizan de manera adecuada la continuidad del cuidado, desde la detección temprana hasta el tratamiento y los cuidados paliativos.
La realidad dominicana
La situación descrita por Grueso se refleja en República Dominicana, donde la mayor parte de los centros especializados en diagnóstico y tratamiento oncológico se concentra en Santo Domingo y, en menor medida, en Santiago.
Para muchos pacientes, recibir un diagnóstico en su provincia no significa que podrán completar allí el tratamiento. Quienes viven en otras regiones son referidos con frecuencia a centros ubicados en esas dos demarcaciones para acceder a quimioterapias, radioterapias, medicamentos, pruebas especializadas y otros procedimientos.
El Observatorio del Cáncer de la Superintendencia de Salud y Riesgos Laborales reconoce que numerosos afiliados son diagnosticados en establecimientos de sus localidades, pero posteriormente son enviados a centros de Santo Domingo o Santiago. Esta concentración puede convertirse en una barrera geográfica para los residentes de otras zonas del país.
El traslado no representa únicamente recorrer una larga distancia. Para el paciente puede significar reorganizar su vida alrededor del tratamiento, buscar transporte, permanecer fuera de su hogar y depender del acompañamiento de familiares.
Las dificultades aumentan cuando las terapias requieren visitas frecuentes o cuando el deterioro de la salud limita la movilidad.
La situación afecta especialmente a residentes de provincias de las regiones Sur, Este y zonas apartadas del Cibao, quienes deben trasladarse para recibir servicios que no están disponibles cerca de sus comunidades.
Aunque el Seguro Familiar de Salud ofrece las mismas coberturas a los afiliados de los regímenes Contributivo y Subsidiado, existen diferencias en las redes de prestadores utilizadas, entre establecimientos públicos y privados.
Los registros del Observatorio del Cáncer muestran que en 2024 había 38,384 pacientes oncológicos activos, un 3 % más que los 37,278 contabilizados en 2023.
Se trata de personas que recibieron tratamiento o permanecieron bajo seguimiento médico, lo que evidencia una demanda sostenida de servicios especializados.
Esa presión también se refleja en la cantidad de prestaciones.
Durante 2024 fueron autorizados cerca de 696,200 servicios oncológicos, entre ellos quimioterapias, radioterapias, medicamentos y procedimientos de medicina nuclear.
La ubicación de los centros puede influir en la oportunidad de la atención. Sólo hay que recorrer la avenida Correa y Cidrón, en el Distrito Nacional, donde están ubicados el Instituto de Oncología Dr. Heriberto Pieter o el Instituto Nacional del Cáncer Rosa Emilia Sánchez Pérez de Tavares, privado y público, a donde llegan pacientes de todas partes del país.
También existen otros centros que ofrecen este tipo de atención de tercer nivel.
Un procedimiento puede estar incluido en la cobertura del seguro, pero la distancia, el costo del transporte, la estadía y la necesidad de viajar repetidamente terminan condicionando el acceso real.
A las afueras de estos centros, en la sala de espera o simplemente caminando por los pasillos puedes encontrarte con alguna persona sin distinción de genera que recorrió cientos de kilómetros en busca de su salud.
La concentración de la atención oncológica demuestra que ampliar las coberturas no es suficiente cuando los servicios permanecen alejados de una parte importante de la población.
El desafío está en acercar el diagnóstico, el tratamiento y el seguimiento a las regiones, para que el lugar donde vive una persona no determine sus posibilidades de recibir atención oportuna.
Foro en oncología
— Actualización
Diversos médicos especializados en la materia compartieron datos sobre el cáncer en el Encuentro Latinoamericano de Periodistas: Avances y Desafíos en Oncología, dirigidos a periodistas y organizado por Pfizer en México.
Chequeos sobre el cáncer de próstata
Prevención. La oncóloga médica mexicana María Teresa Bourlón llamó a los hombres a superar el miedo, la vergüenza y los mitos relacionados con el cáncer de próstata, y acudir a tiempo a sus chequeos preventivos.
Explicó que, aunque la edad promedio del diagnóstico se sitúa entre los 65 y 70 años, la enfermedad también puede afectar a hombres menores de 55, sobre todo cuando existen antecedentes familiares o mutaciones genéticas. Advirtió que sentirse bien o no tener familiares diagnosticados no elimina el riesgo.
Sugirió combinar el análisis del antígeno prostático específico con el tacto rectal, debido a que algunos tumores no elevan los niveles de esta proteína. La detección temprana aumenta las posibilidades de curación.
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