La capacitación masiva como estrategia de país

José Armando Tavárez, director de  tecnología, Juegos 2026.
José Armando Tavárez

Existe en la actualidad una amplia oferta de formación en línea que permite a las personas aprender a su propio ritmo. Nos llama la atención la variedad de becas y cursos gratuitos que ofrecen las empresas tecnológicas y el Gobierno dominicano en áreas como inteligencia artificial, ciberseguridad y computación en la nube.

Entendemos que estas iniciativas son positivas y amplían las oportunidades educativas. Sin embargo, conviene preguntarse: ¿cómo convertir ese acceso masivo en capacidades que impulsen la transformación digital del país?
Su contribución puede ser importante si ayuda a cerrar la brecha entre las competencias de las personas y las necesidades del mercado laboral.

El Foro Económico Mundial identifica la inteligencia artificial y la ciberseguridad entre las habilidades cuya demanda se espera que más crezca hacia 2030. Esto no significa que todos los empleos tecnológicos estén asegurados. La IA transforma tareas, puede reducir la necesidad de personal en algunas funciones y generar oportunidades en otras. Por eso, debemos preparar profesionales capaces de actualizarse, resolver problemas y utilizar estas herramientas con criterio.

Lo que no debemos olvidar es que una estrategia de formación tecnológica debe ofrecer oportunidades para aplicar y demostrar lo aprendido. Los proyectos vinculados con problemas reales, la orientación de instructores experimentados y la evaluación de competencias deben ocupar un lugar central. La flexibilidad de la formación asincrónica puede complementarse con tutorías y experiencias prácticas. Entendemos que esa combinación puede ayudar a convertir el acceso a contenidos en capacidades técnicas y profesionales útiles para el trabajo y el emprendimiento.

Como país, hemos experimentado un crecimiento económico destacado durante las últimas dos décadas. Ahora nos toca fortalecer las capacidades necesarias para sostenerlo. Esto requiere articular esfuerzos entre el Estado, las empresas y las instituciones educativas, con una oferta que abarque desde la alfabetización digital hasta la especialización profesional.

Debemos evaluar cuántas personas completan su formación, qué competencias adquieren y cómo las aplican al empleo y la productividad. La capacitación masiva será una verdadera estrategia de país en la medida en que se traduzca en talento, oportunidades y bienestar.