La canasta familiar
El Estado dominicano está presente -nadie lo pone en duda- de múltiples formas en todas las manifestaciones económicas que implican desarrollo para el país.
Hay una legislación y diversas instituciones del Gobierno que contribuyen a diario para ensanchar las fronteras individuales, y en su conjunto, de inversionistas e instituciones que se dedican a la actividad empresarial.
La agricultura del país, considerada muy rezagada en la última década, pasa por un proceso de apoyo gubernamental que empieza a dar sus frutos. Una medida acertada acabamos de verla en el paso dado por la administración del Banco Agrícola, que anunció la reducción de cuatro puntos porcentuales a la tasa de interés de los préstamos que otorga a los productores agropecuarios.
La medida hace mucho que se esperada en el sector, ya que el dinero proveniente de los préstamos no solo contribuye a multiplicar la producción, venta y exportación de alimentos, sino que garantiza que esa actividad se haga con mayor rigor y calidad.
La medida de bajar de 16 a 12 por ciento la tasa debe ser extendida a beneficiar, como debe ser, a los consumidores. Si los productores tienen dinero para trabajar a menor costo también los dominicanos deben sentir cuanto antes esa facilidad reflejada en la calidad y el costo de la canasta familiar.