La cámara de un teléfono puede convertirse en una puerta de entrada para el espionaje si el dispositivo es infectado con herramientas de acceso remoto o spyware, capaces de permitir a ciberdelincuentes observar a través de ella o visualizar lo que ocurre en la pantalla.
Mario Micucci, investigador de seguridad informática de ESET Latinoamérica, enumeró las señales que podrían advertir una intrusión como la activación inesperada de la cámara, fotos o videos desconocidos en la galería, sobrecalentamiento y consumo excesivo de batería o datos, lentitud, reinicios sin explicación y la aparición de aplicaciones que el usuario no recuerda haber instalado.
Para reducir los riesgos, se recomienda revisar periódicamente qué aplicaciones tienen permiso para acceder a la cámara y al micrófono, mantener actualizado el sistema operativo, utilizar herramientas de seguridad confiables y descargar aplicaciones únicamente desde tiendas oficiales. También conviene proteger el dispositivo con un PIN seguro y autenticación biométrica, extremar las precauciones al utilizar redes wifi públicas y desconfiar de correos o mensajes que intenten inducir al usuario a abrir enlaces o archivos adjuntos con urgencia.
Si existen sospechas de que alguien accedió a la cámara sin autorización, es aconsejable realizar un análisis en busca de malware, eliminar aplicaciones sospechosas o instaladas recientemente, revisar y revocar permisos.
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