La basura en su lugar
La vida es una escuela de experiencias, y de ella debe aprenderse siempre delimitando lo que es correcto de lo que no lo es. Así pues, en este periplo terrenal nos serán presentadas las opciones, y cada quien elegirá qué hacer. Esa decisión es particular, individual: optas por el bien o te decantas por el mal. La realidad es que es un derecho inherente a cada ser humano como también es cierto que ese momento, en el que se decide tomar un camino, viene condicionado por factores como la educación y los ejemplos hogareños, junto con otros elementos que los entendidos en la materia bien podrían explicar.
Algo sí debe quedar bien claro: tomada la decisión cargarás con ella toda tu vida.
Uno de los planos en el que se presentará esa opción con más frecuencia es la política. Hemos sido testigos de cómo individuos que se han involucrado en esa materia de la noche a la mañana, exhiben cuantiosas fortunas y bienes, cuyo origen es sencillamente inexplicable. Peor aún, como muestra de su miseria interna, en la mayoría de los casos, recurren a enrostrarla, evidencia inequívoca de su desierto espiritual. Estos sujetos son parte integral de todos los partidos políticos. Ninguna de esas organizaciones puede exhibir un listado de miembros en el que no esté un roedor amante del queso ajeno.
Más aun, resulta no menos que absurdo pretender enrostrar la condición de pillos a los miembros de un partido y a los de otro considerarlos apenas traviesos. Ese no es el punto, eso es sectarismo.
Todos los que militamos en partidos políticos sabemos que en la reunión, en la foto, en la mesa, podemos encontrar sentado a nuestro lado a un gánster. Como si fuera poco, la cortesía nos obliga a saludarlo y a compartir con él.
Lo que se impone en este momento, en que hemos tocado fondo en los niveles de corrupción, donde el despilfarro no tiene otro calificativo que insultante y desvergonzado es observar cuál ha sido la actitud de los actuales aspirantes presidenciales: Cómo afrontan el tema?, lo evaden?, lo discuten? o la fomentan?
El impacto de la persistencia de los actuales niveles de corrupción será devastador si continúa enviándose el mensaje de que: cuando usted pueda, hágase.
De hecho en nuestra propia canasta generacional se perciben varias frutas podridas o lo que es lo mismo, individuos que ya tomaron su decisión, lo cual es lamentable por sus próximas generaciones.
Hay que depositar la confianza en que la corrupción se detendrá a este nivel de por sí frustrante y vergonzoso, así como que surgirá aquel que la combatirá enérgicamente.
Para esos fines sería aconsejable, antes de depositar el voto, verificar la hoja de vida política de los que están llamados a detener este cáncer social. Visualizando las posibles caras, una pregunta clave nos ayuda a definir quién puede proclamarse apto. ¿Cómo se convirtió usted en líder de su partido? Inmediatamente habrá gente en aprietos.
Mientras, tranki como dicen los tigueres. Estamos claros, los santos están en el cielo; nadie piensa que la política es un monasterio o templo de meditación. Se sabe que lo primero es ganar. Lo que las grandes mayorías aspiran es a que, cuando en el campo político se aplique la vieja regla de que en política se barre pa dentro, la escoba sepa poner la basura en su lugar.