La autoridad

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Cuando escribí para esta columna mis consideraciones sobre la falta de autoridad frente a los desmanes de los sindicatos choferiles que paralizan al país cada vez que les da la gana, no sospeché que el tema despertaría tanto interés como ha sucedido.

Por la importancia del mismo, y en acatamiento al derecho de réplica, reproduciré hoy y mañana dos de las cartas recibidas con ese motivo.

“El motivo de este escrito –afirma Misael Dolores Thompson- es darle mi humilde opinión acerca del artículo ‘¿Donde está la autoridad?’, cuya idea no comparto.

“El problema no está en ‘dónde está la autoridad’ o en la ‘autoridad’, sino en ‘QUIÉNES CONFORMAN LA AUTORIDAD’.

Si nos ponemos analizar a quienes conforman la autoridad, vemos un sistema judicial politizado y cómplice que lo deslegitima; vemos un gobierno compuesto por un partido plagado de corruptos que aspiran a perpetuarse en el poder y tenemos una policía corrupta, cómplice e ineficiente.

Entonces, si estos son los que nos dirigen, si esa es la zapata sobre la cual está fundamentada la sociedad dominicana, por defecto la edificación no va a servir. En otras palabras, las autoridades no tienen calidad moral para exigirnos a nosotros como sociedad que arreglemos tal o cual cosa.

“Si usted es un ciudadano responsable que se preocupa por la nación, debe exigirles a las autoridades transparencia, responsabilidad y eficiencia.

Luego que esto se cumpla entonces automáticamente ese mensaje va calando y la mentalidad del dominicano va cambiando. Sólo así disminuirá la delincuencia, disminuirá la violencia, aumentará la calidad de vida y seremos un país próspero y ordenado.

“Al usted hacerle un llamado a la autoridad para que actúe, la está legitimando y aprobándole su comportamiento. Hay que hacer énfasis en que esta autoridad, en la manera en que se comporta, no debe llamarse autoridad y es deslegítima, para que se vea obligada a cambiar.”