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La atención en Haití baja de forma notable

Algo debe de haber ocurrido en el país, y por lo visto también en algunos organismos internacionales, que de pronto el asunto haitiano ha desaparecido de la retórica política, como si las pandillas hubieran dejado de existir, el gobierno provisional tuviera control de territorio e instituciones y la participación internacional ya no fuera necesaria.

Debe de ser uno de esos efectos colaterales de la presencia del Comando Sur en las aguas del Caribe, que por lo visto todavía no concluye, o de la distracción de la atención por el fin de un año calendario y el inicio del otro.

Unas consideraciones del primer ministro haitiano, Alix Didier Fils-Aymé, ventiladas el fin de semana en su país, dejan ver que allá también se vive una atmósfera en alguna medida distendida, a pesar de la precariedad política.

El alto funcionario del Gobierno haitiano habló inclusive de la recuperación de territorios que hasta hace pocos meses estaban bajo control de pandillas, de la realización de elecciones y de un ambiente de cierta seguridad.

El silencio en relación con la realidad haitiana va más allá de estos dos países.
¿Qué ha sucedido? La notable baja en la atención desde la parte dominicana debe ser un síntoma de algo importante que ojalá sea alentador.

A no ser que la agenda y las contingencias de la política local hayan concentrado la atención del gobierno en sus límites, en desmedro de un tema levantado como bandera aquí y en foros internacionales.

De pronto todo parece expectativas, excepto por los datos de Aduanas, según los cuales las exportaciones dominicanas hacia Haití superaron los mil millones de dólares en once meses del año pasado.

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