La amenaza del Covid-19 se mantiene
Europa pensó que lo peor del Covid-19 había pasado cuando la primera ola empezó a ceder y las estadísticas reflejaban cierta estabilidad.
Las autoridades y la población se descuidaron y empezaron a relajar las medidas preventivas.
Las consecuencias del desafío al virus no se hicieron esperar.
Un rebrotre con niveles de agresividad tan altos que ha obligado a retomar las medidas más extremas adoptadas al principio de la pandemia.
Varios de esos países han tenido que volver al confinamiento colectivo.
En el continente americano tenemos otros ejemplos de rebrotes, como por ejemplo, Estados Unidos o Canadá, que han empezado a contar por millares diarios la cantidad de contagiados.
República Dominicana debe mirarse en esos espejos para no cometer los mismos errores y mantener controlado un virus que aún la humanidad está conociendo.
El Gobierno ha hecho bien en prolongar el toque de queda, no porque el Covid solo se contagie de noche como algunos han dicho para satirizar la medida, sino porque en la nocturnidad hay más actividades sociales y el consumo del alcohol conspira contra el distanciamiento físico recomendado.
Durante el día se supone que la gente sale a actividades laborales, médicas o similares. La socialización no es tan fluida como en la nocturnidad. De ahí la importancia del toque de queda y las medidas restrictivas.
El país debe cuidarse de que el relajamiento de las medidas preventivas produzca un rebrote, pues el daño a la salud y a la economía sería catastrófico.
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