Los Ángeles.-Después de los partidos, Kobe Bryant mete los pies en un cubo de agua con hielo. Pone la alarma de su celular en marcha y atiende a los medios.
Las televisiones van primero. Preguntan a la “Mamba Negra” ante la mirada atenta del objetivo de las cámaras, ese nexo material entre el protagonista del postjuego y los televidentes ávidos de información veloz y de primera mano.
Esta vez su tono fue de crítica absoluta. Kobe no vaciló a la hora de deshacer el sistema de enseñanza del basquetbol a jugadores jóvenes en EU.
Utilizó un lenguaje duro y mostró su opinión sobre por qué hay tantas carencias en algunos jugadores estadounidenses hoy.