Kenny, Perozo y Germán se lucen
Humor negro. Intriga y moraleja. Todos ellos conviven en la trama de Golpe bajo, la obra de teatro que bajo la dirección de Félix Germán, se presentó en la sala Máximo Avilés Blonda, del Palacio de Bellas Artes.
Un montaje que va de lo hilarante a lo sobrio, con parlamentos entretejidos, logrados con astucia y destreza, gracias al texto del norteamericano Richard Dresser, logra combinar elementos tan disímiles como la risa y la reflexión, sin que uno de los dos se contraponga al otro.
Tres individuos capaces de las peores artimañas con tal de escalar posiciones en la corporación para la que trabajan, se ven involucrados en situaciones que ponen a prueba la calidad humana que van perdiendo.
Golpe bajo, que marca el regreso a escena de Félix Germán y la continuidad de la prolífera carrera sobre las tablas de Grullón y Perozo, tiene el don de ciertos trabajos de dejarnos con el dilema de si en verdad comprendimos totalmente el mensaje que se nos quiso dar, o si, en realidad, tal mensaje nunca fue transmitido.