Juventud y empleo
La República Dominicana tiene dos fuertes referencias del crecimiento del desempleo.
Se trata de Estados Unidos y los países que conforman la Unión Europea, naciones con las que tiene fuertes vínculos económicos, culturales, históricos y sociales.
La crisis, de manera global, afecta sensiblemente a la juventud y profesionales egresados de las universidades y centros de formación técnica. Los adultos medios y profesionales con experiencia, en menor grado, son víctimas del caos económico global.
Los gobiernos, incluido el dominicano, ensayan constantemente fórmulas que permitan, a corto plazo, poder ofrecer oportunidades laborales a la juventud. Recientemente, una coalición de ministerios con instituciones del área económica ratificó un convenio para fortalecer un plan laboral para que la juventud apueste a su independencia económica.
El convenio tiene un financiamiento del gobierno chileno y envuelve a los ministerios de Trabajo, Juventud, Economía Planificación y Desarrollo; así como al Consejo Nacional de Apoyo a las Micro, Pequeñas y Medianas Empresas (Promipyme), el Instituto Nacional de Formación Técnico Profesional (Infotep) y el Fondo de Desarrollo a las Iniciativas Comunitarias (Pro-Comunidad).
La idea es que los jóvenes cuenten con el apoyo económico y técnico para que puedan iniciar sus propios negocios. Aún así, no toda la apuesta del Gobierno puede inclinar la balanza hacia el emprendurismo. Tiene que asumir responsabilidades mayores, con el propósito de que una inmensa mayoría de dominicanos jóvenes pueda, desde el sector formal, aportar al desarrollo dominicano.
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