Sábado, 24 de agosto, 2019 | 3:52 pm

Justicia independiente e incluyente



Con los significativos cambios producidos en la Suprema Corte de Justicia (SCJ) y sus grandes retos, como el de la independencia y su corolario de imparcialidad, la determinación para que en ella no influya ni la prensa ni ningún sector, sea político o de la sociedad civil, solo un liderazgo capaz, comprometido e inteligente podrá recuperar la credibilidad perdida del Poder Judicial e influir determinantemente en todo el sistema judicial.

Luis Henry Molina, uno de los presidentes de cortes supremas más jóvenes de la región, con una trayectoria profesional dilatada y de frutos palpables, tiene la gran tarea de liderar la renovación del estado de una justicia avejentada en su estructura y que no da abasto con los casos de los que está apoderada.

Lo que esperamos de la renovada SCJ es la mayor eficiencia y el impulso de un proceso de capacitación profundo para que las garantías concurran con eficacia. Entre las deficiencias del sistema está la duración excesiva de los procesosjudiciales, la utilización deficiente de los recursos existentes y una falta de comunicación efectiva con los usuarios.

Necesitamos jueces guiados por la virtud de la justicia y abogados que vuelvan a la ética de la profesión, preparando los casos de manera que el incentivo tanto de jueces y abogados no sean las horas trabajadas, sino la búsqueda de la verdad.

Las partes deben poder acceder de manera inmediata e igualitaria a todas las actuaciones, haciendo el sistema accesible no solo para los abogados, sino también para los demás usuarios. Necesitamos jueces comprometidos, que estén guiados únicamente por el servicio a la nación.

Los tribunales que queremos deben ser modernos, eficientes y que tomen en serio la responsabilidad de impartir justicia con imparcialidad. Para lograrlo debemos utilizar todos los recursos humanos que poseemos y la estructura de los tribunales al máximo de su capacidad.

La tecnología juega un papel importantísimo para la eficiencia y la transparencia procesal y para asegurar que el sistema sea mejor del que tenemos.

Unámonos a la lucha de presupuestos dignos para la Justicia y a un sistema cada vez más independiente e incluyente, como lo ha proclamado el nuevo presidente de la SCJ. Yo revivo mi esperanza.

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