Jugadores de nadie
El listado de los jugadores dominicanos que pertenecen a los equipos nacionales sigue en aumento.
Este año han debutado varios, de ninguna o muy poca participación en el torneo de béisbol invernal.
Durante la serie que cubrí en Nueva York entre Texas y los Yanquis me puse a bromear un poco con el cerrador Neftalí Féliz, quien me decía que era un jugador de los Toros del Este, como realmente lo es en el papel.
En broma le pregunté que cuántas veces se ha puesto la gorra y la camiseta de ese equipo y me respondió que la gorra muy pocas veces y la camiseta nunca.
En el listado que se encuentra Féliz también está Albert Pujols, quien nunca ha vestido la camiseta de los Gigantes del Cibao; el excitante lanzador Michael Pineda, quien tampoco se ha puesto la franela de los Tigres del Licey; el súper prospecto Dellin Betances nunca se ha visto en el país y mucho menos con la camiseta de las Águilas Cibaeñas, y muchos otros que al igual que ellos no tienen esperanzas de que vistan un uniforme de la Liga Dominicana por las prohibiciones de los equipos de las Grandes Ligas.
Por esa razón me gusta llamarles jugadores de nadie, porque aunque en la mayoría de los casos quieren jugar en el país, las trabas de las Grandes Ligas se lo impiden.
Es injusto que los dominicanos no podamos disfrutar de ver a nuestros mejores prospectos en su etapa de desarrollo.
En la actualidad, los ejecutivos de las ligas invernales de Puerto Rico, México, Venezuela y República Dominicana se preparan para hacerles entender a las Grandes Ligas que esas prohibiciones deben bajar, en la reunión que sostendrán el próximo mes en Nueva York.
El cerco es tan fuerte que tiene a las Ligas Invernales muy cerca del abismo por la baja calidad de los torneos.