Juan Bolívar Díaz: El periodismo tradicional "está en profunda crisis y demanda transformaciones”

  • Legado: Haber servido al bienestar común, resistido las tentaciones del poder y la acumulación de riquezas.
  • Trayectoria: Lo fundamental es poner la comunicación al servicio de la sociedad, no servirnos de ella.

Juan Bolívar Díaz, periodista y ahora embajador de la República Dominicana en México. Fuente externa
Juan Bolívar Díaz, periodista y ahora embajador de la República Dominicana en México. Fuente externa

Juan Bolívar Díaz analiza la concentración de los medios y la comunicación, la influencia de los poderes políticos y la superficialidad que, a su juicio, afecta al periodismo. En esta conversación, repasa su trayectoria, reflexiona sobre el vínculo entre periodismo y democracia y presenta su nuevo libro.

Nacido el 24 de noviembre de 1944 en San Pedro de Macorís. Es un destacado periodista, analista político, escritor y diplomático dominicano. Con más de seis décadas de trayectoria, es ampliamente reconocido por su firme defensa de la democracia, los derechos humanos y la institucionalidad

Después de décadas ejerciendo el periodismo en República Dominicana, ¿cuál considera que ha sido el momento más desafiante y decisivo de su carrera?

El más desafiante fue en los comienzos, en 1970, cuando en marzo me volaron el automóvil con una bomba, y en octubre quien me espiaba me alertó de que me iban a matar, llegando a darme hasta los nombres de dos oficiales del servicio secreto de la PN encargados de la tarea. Ante la contundencia de los acontecimientos siguientes, y por las evidencias recibidas, tuve que tomar la decisión de ausentarme del país por un año, volví a México, donde había estudiado, y luego pasé a trabajar en Washington como editor de publicaciones del departamento para América Latina de la Conferencia de los Obispos de Estados Unidos. Al año volví al periodismo en RD.

Juan Bolívar Díaz: El periodismo tradicional "está en profunda crisis y demanda transformaciones”
Juan Bolívar Díaz

Usted ha sido testigo de importantes etapas políticas y sociales del país. ¿Cómo evalúa hoy el papel del periodismo en la defensa de la democracia dominicana?

Cuando empecé a ejercer la profesión el país vivía en una virtual dictadura, y la lucha por la democracia era fundamental. Ahora vivimos otra etapa muy diferente, donde lo prioritario es bregar por el fortalecimiento de la institucionalidad democrática, lo que constituye un desafío para la comunicación social, que es social o no es comunicación, porque comunicación es hacer común las luchas, aspiraciones y reivindicaciones de la colectividad. La democracia está en crisis en todo el mundo y estamos llamados a luchar por preservarla y restaurarla.

A lo largo de su trayectoria, ¿qué principios éticos han guiado su trabajo periodístico incluso en contextos de presión o confrontación?

Lo fundamental es poner la comunicación al servicio de la sociedad, no servirnos de ella, tratar de aproximarnos a la realidad, más allá de nuestra propia visión y valoración, evadir el sectarismo investigando, con objetividad, sin manipulación, con respeto a nuestros lectores o tele o radio oyentes, practicando la diversidad. Y desde la aproximación a la realidad, abogar por transformaciones en beneficio del bien común.

¿Qué legado le gustaría dejar a las nuevas generaciones de periodistas dominicanos?

Haber servido al bienestar común, resistido las tentaciones del poder y la acumulación de riquezas, ejercer el periodismo con profunda honestidad, haberme constituido en vocero de los más excluidos, de los más necesitados de solidaridad.

En una época marcada por la desinformación y las redes sociales, ¿cree que el periodismo tradicional está en crisis o en proceso de transformación?

Está en profunda crisis, que demanda transformaciones. La desaparición de una alta proporción de los periódicos impresos, la reducción del tamaño y de las páginas, por la caída de la publicidad, decreta la crisis. Hasta el periodismo televisivo tradicional está en picada, y el radiofónico. Consecuencia: despido de cientos de miles de periodistas, pluriempleo, plurimedios, menores salarios, mayores dificultades para investigar, más dependencia de los anunciantes y de los gobiernos que pescan en ese río revuelto, y buscan cooptar a los comunicadores. En resumen, concentración de los medios y de la comunicación en los mayores acaparadores de la riqueza, más dependencia de los poderes políticos y extrema superficialidad del periodismo.

¿Qué diferencias observa entre el periodismo de investigación de sus inicios y el que se ejerce actualmente?

JQue ahora el periodista investigador o de profundidad tiene mucho mayores dificultades e inseguridad laboral y compite con una inmensa legión de “influencers” que no respetan normas éticas y lucran con el chantaje, la falsedad, las campañas maliciosas…

Muchos jóvenes periodistas sienten temor a ejercer un periodismo crítico. ¿Qué consejo les daría a quienes desean hacer un periodismo comprometido y responsable?

Que se arriesguen, que se comprometan con sus comunidades, que cultiven la comunicación, que solo cuando muchos lo hagan comenzaremos a revertir la ola que nos ahoga

Su nuevo libro aborda importantes reflexiones sobre la sociedad y la comunicación. ¿Qué motivó su escritura y qué mensaje central desea transmitir a los lectores?

La principal motivación es dejar un testimonio a mi familia y amigos, a los compañeros de lucha de seis o siete décadas, a los nuevos comunicadores, a la sociedad dominicana, contando mis luchas, mis éxitos y reveses, mis penas y alegrías de la vida. Señalando que con honestidad también se puede reunir un poco más de lo necesario para vivir y dejarle algo a los descendientes, porque la sociedad lo reconoce y lo paga. Quiero dejar constancia de que la vida es hermosa cuando se vive convencido como el poeta José Agustín Goytisolo de que “un hombre solo, una mujer/ así tomados de uno en uno/ son como polvo/ no son nada”.

¿Considera que en República Dominicana existen hoy las condiciones necesarias para ejercer un periodismo verdaderamente independiente?

Ahora mismo no existen, el desafío es crearlas, incluso a partir de los instrumentos disponibles, sin pretender que podremos restaurar el pasado.

Mirando hacia el futuro, ¿cómo imagina el periodismo dentro de los próximos veinte años y qué retos cree que serán inevitables para quienes ejerzan esta profesión?

Lo primero es persistir en los principios básicos de la comunicación, promover la superación de la crisis de la democracia, porque periodismo y democracia siempre han ido de la mano, y de la mano están en crisis. Convencernos de que por más oscura que parezca la noche, siempre habrá un nuevo amanecer, que la vida de los seres humanos no es un proceso vertical ni horizontal, sino de oscilaciones, de altas y bajas, que la existencia humana se mide en millones de años, y que, aunque los mejores sueños y luchas son excesivamente lentos en su materialización, siempre habrá un tiempo mejor. Solo que debemos cultivarlo, perseguirlo y enarbolarlo, sin petrificarnos.

Sobre el autor

Jesús Díaz