El secretario de Defensa estadounidense, Leon Panetta, viajó ayer a Afganistán. La visita sorpresa ocurre tres días después de que un soldado norteamericano matara a 16 civiles en la localidad de Panjwai, en la provincia de Kandahar.
La matanza agravó el malestar de la población afgana con las tropas de Estados Unidos, cuyos soldados quemaron hace unas semanas ejemplares del Corán en la principal base de la OTAN en el país asiático.
Panetta -que aterrizó en la base militar de Camp Bastion, en el sur del país- se reunirá con el presidente Hamid Karzai y con varios representantes de las autoridades locales.
El objetivo del jefe del Pentágono es recuperar la confianza de la población afgana. Las relaciones entre Afganistán y EE.UU. han estado tensas durante las últimas semanas, a raíz de la quema de ejemplares del Corán en la base de Bagram, que dio lugar a protestas y asesinatos de militares estadounidenses.