Intubación de pacientes con COVID-19: un proceso peligroso, complejo y agotador

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Archivo. El reportero del periódico EL DÍA, Anyelo Mercedes, en una cobertura periodista en una Unidad de Cuidados Intensivos. Foto: ELIESER TAPIA/El Día.

Santo Domingo.-Al realizar el procedimiento de intubación de un paciente con COVID-19 se liberan microgotas de saliva contaminadas que aumentan la carga viral en el ambiente, provocando que el riesgo de contagio en el personal de salud sea muy elevado.

A esto se enfrenta cada minuto el personal de salud que batalla contra la pandemia en las Unidades de Cuidados Intensivos del país, quienes para lograr mantenerse a salvo hacen malabares al llevar a cabo una labor compleja, incómoda y agotadora como lo es este proceso.

La encargada de UCI de la Clínica Unión Medica, Milci Contreras y el Intensivista del Centro Cardio-Neuro-Oftalmológico y Trasplante (Cecanot), Víctor Melo, ambos centros habilitados para COVID-19, narran a EL DÍA sus experiencias diarias.

Colocar el tubo orotraqueal al paciente es cuestión de 30 segundos, sin embargo, al trabajar con una enfermedad contagiosa y altamente mortal, el tiempo se extiende, pues previo al proceso, el médico debe utilizar una caja acrílica para cubrir la cabeza, aparte de los lentes y mascarillas protectoras y el habitual traje de bioseguridad.

Según cuenta el doctor Melo, con estos insumos se pierde visión directa para mantener la precisión en la intervención, pues la respiración empaña los lentes y la caja, la cual tampoco no es lo suficientemente trasparente.

Explica que el paciente se coloca en una posición plana y a la altura del médico, quien se colocar frente al paciente a centímetros de sus vías respiratorias, por ello antes de realizar el trabajo, es importante sedarlo o inmovilizar sus músculos, pues si tose, las particular salivales pueden penetrar las mascarillas de los demás colaboradores y quedar contaminados.

En la intubación para el paciente también hay riesgo de complicaciones

El especialista afirma que durante el proceso puede presentar paros respiratorios o cardíacos, peligros que aumentan dependiendo de la condición previa del paciente y del tiempo que permaneció respirando forzado.

Para evitar esos eventos, Melo indica que la clave es prever, adelantarse a lo pueda ocurrir y siempre accionar esperando lo peor, ya que de no tomarse esas previsiones el pronóstico del paciente en más oscuro.

De su lado, la doctora Contreras, advirtió que si durante la intubación, el paciente presentó paro respiratorio, primero se debe estabilizar y luego se proceder, ya que puede morir al instante.

En ese momento las cuatro personas que intervienen en el proceso, pueden permanecer hasta 30 minutos ocupados con el paciente.

En ese sentido, expreso que lo difícil de manejar las vías aéreas, es que a pesar de las medidas de protección que se tomen, la posibilidad de contagio en ellos es alta.

Cómo se determina la necesidad de intubar un paciente

Melo indica que existen parámetros clínicos y de laboratorios que determinan cuando un paciente amerita ser intubado o no, pero precisó que lo importante es no retrasar la decisión para evitar complicaciones posteriores.

De acuerdo al especialista lo primero es observar si el paciente aumento el trabajo respiratorio, presentando un ritmo que sobrepasa las 30 respiraciones por minutos, lo cual indica una anormalidad que deriva en alteraciones de la conciencia, fatiga y posteriormente paros pulmonares.

Los parámetros normales son 12 a 20 respiraciones por minutos

También el nivel de saturación, es decir el nivel de oxigeno en sangre, que no puede ser inferior al 90%, en algunos pacientes con condiciones respiratorias previas, no menor de 85%, lo cual se puede determinar por examen de laboratorio.

Ambos especialistas coincidieron que cuando no se logra restablecer la respiración del paciente boca arriba, una alternativa, previo a la intubación es colocarlo en posición de pronación o boca abajo por hasta 24 horas.

El intensivista Víctor Melo, explica que en esta posición la secreciones pasan a la parte posterior de los pulmones que es más amplia, no obstante advirtió que no debe durar más 24 horas así porque aunque se gana oxigenación en los pulmones, pierde presión, debido a que el peso descansan sobre el sistema circulatorios y los vasos capilares y lo comprime.

Ambos médicos concluyeron que el trabajo demanda de cuatro personas el intensivista, un ayudante y dos enfermeras.

Hay paciente catalogados de difícil intubación como los obesos, los de cuello corto, lengua larga, lo cual incrementa la labor medica, en vista de que no se prevé la dificultad pues es una situación de emergencia.

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