Intervención y paradojas

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Da asco la costumbre de políticos dominicanos de intrigar con extranjeros para sus fines partidistas, casi siempre para fuñir, pues difícilmente se les vea buscando colaboración para reforzar el imperio de la ley, combatir la corrupción e impunidad o promover la democracia dentro de los partidos.

Esa práctica crea mitos realmente asombrosos, porque la realidad resulta al revés del invento. Por ejemplo, desde la Revolución de 1965 los constitucionalistas han instalado como verdad histórica que los americanos intervinieron porque ellos llevaban las de ganar en la guerra civil.

La superioridad numérica y ofensiva de las Fuerzas Armadas, pese a varios oficiales incapaces o cobardes, hacen casi risible la pretensión.

Los constitucionalistas nunca fueron ninguna real amenaza militar antes y menos después de la invasión. En su minúsculo reducto, nunca hubo más de 2,000 personas armadas; el Ejército, Fuerza Aérea, Marina y Policía sumaban más de 30,000 soldados.

La ocupación gringa y luego de la OEA, más bien salvó a los constitucionalistas y permitió una salida política. Si no los habrían aniquilado.

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