SANTO DOMINGO.-El Instituto Sismológico Nacional no es consultado ni se le pide opinión técnica cuando una empresa constructora va a levantar una edificación importante, sobre todo una torre de apartamentos, y solo es tomado en cuenta cuando se produce algún temblor de tierra, reveló hoy el director de ese organismo, dependiente de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD).
El licenciado Eugenio Polanco Rivera advirtió que ese problema, unido al ensanchamiento sin control de la ciudad de Santo Domingo, ha elevado los niveles de riesgos, por lo que sugirió adoptar medidas para frenar el crecimiento del peligro que provocan las construcciones levantadas teóricamente ajustadas a los controles que exigen los organismos competentes.
Nosotros no participamos. Aquí se levantan las torres y nosotros no participamos de eso, enfatizó Polanco Rivera, quien indicó que a nosotros sí nos toman en cuenta cuando la tierra tiembla.
Recalcó que (al Instituto Sismológico) no se le pregunta nada sobre información sísmica cuando algún proyecto está en marcha y sostuvo que las informaciones que maneja la entidad servirían para los estudios de suelo.
Indicó que los centros sismológicos realizan estudios y hacen recomendaciones que permiten establecer las condiciones de un lugar y qué tipo de edificaciones se pueden hacer allí, aunque aclaró que en República Dominicana hay un código para las construcciones, pero se preguntó hasta qué punto son utilizadas estas por los responsables de ejecutar proyectos.
Sin embargo, aclaró que después del terremoto que devastó Haití, hace un año, el gobierno creó una comisión para evaluar las edificaciones públicas, junta que habría terminado su trabajo, pero el informe de la investigación no ha sido rendido.
Ese es un trabajo que ser está haciendo, porque es continuo, dijo el funcionario, entrevistado en el Programa El Despertador, por el canal 7.
Indicó que si ese sismo hubiese sido en Santo Domingo habría causado daños similares, tomando en cuenta su magnitud y profundidad, al tiempo de indicar que la capital dominicana ha crecido sin planificación alguna, a consecuencia de la falta de conciencia de los ciudadanos y la falta de controles oficiales (gobiernos central y municipal) para evitar ese ensanchamiento urbano.