Informalidad significa pobreza
En el pasado reciente éramos una nación pobre; y en el presente esa realidad no ha variado mucho. Solo que antes no teníamos los estudios que avalaran nuestra pobreza vinculada al desarrollo humano, a la salud, la educación y la calidad de los servicios.
En el refranero dominicano hay un adagio que reza: Lo que está a la vista no necesita espejuelos.
Eso sucede con la realidad económica y social de nuestro país, que se profundiza en la medida que nos adentramos a sus comunidades y pueblos más apartados.
La máxima viene a cuento tomando algunos datos del último informe de la Oficina de Desarrollo Humano de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).
El documento precisa que hay un 80% de la población en República Dominicana que gana salarios inferiores a los 15 mil pesos y en el 62% de las provincias el ingreso promedio es menos de 22 mil pesos, lo que incide en que la pobreza ronde el 40 por ciento.
Los datos, desafortunadamente, se toman de un sector formal, que tiene un ingreso fijo.
La realidad es otra, que agrega más pobreza, ya que tenemos un alto porcentaje de la población que vive de la economía informal, una cantidad de personas y dinero que resulta incuantificable.
Hay que buscar alternativas, soluciones, incentivar políticas para la creación de empleos con sueldos de calidad, ya que no hay un indicador más deprimente de la pobreza que ver un ejército de personas en la calle, trabajando de manera informal.
