Inequidad en los ingresos

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Frederich Bergés
Frederich E. Bergés

Cuando hablamos de inequidad en los ingresos nos estamos refiriendo a la falta de imparcialidad para reconocer los derechos de cada cual o a la desigualdad que existe por falta de equidad. Una palabra grande para significar que igual esfuerzo merece igual resultado.

Thomas Piketty en su más reciente obra “Capital e Ideología “define la inequidad como el resultado de los constreñimientos sociales e históricos que dependen de los sistemas legales, fiscales, educacionales y políticos que las personas adoptan y en las cuales deciden trabajar”.

En el caso de nuestro país, la mayor prueba de la inequidad de ingresos lo revela la más reciente Encuesta Nacional de Gastos e Ingresos de los Hogares (ENGHI) publicada por el Banco Central, en la cual se informa que el ingreso corriente mensual promedio del dominicano es de RD$41,164.00.

El 77.4% de dicho ingreso proviene de su trabajo (RD$31,861.00) y el 20% de aportes de terceros (RD$8,233.00). En un país donde más de la mitad de la fuerza laboral vive de actividades informales o independientes, y de la otra mitad la inmensa mayoría devenga un sueldo mínimo, estas cifras son un verdadero contrasentido.

Revelan en primer lugar cuan concentrado está el ingreso en las capas económicas superiores, de manera que para lograr esa cifra de ingresos mensual promedio, los altos ingresos de unos compensan en un cálculo estadístico, los muy pobres ingresos de otros.

Y en adición, una sociedad donde su segunda fuente de ingreso, y hoy tal vez su primera, son las remesas recibidas del exterior de parientes y allegados, se revela aún mayores debilidades.

Si un trabajador no está en salud, proveámosle las condiciones sanitarias necesarias. Si un trabajador no está en condiciones de conocimientos, eduquémosle.

Si no hay oportunidades por falta de empleos o condiciones para el emprendedurismo, creamos dichas condiciones, y no solo creando empleos con el favor de un sueldo público.

El crecimiento económico es importante, pero aún más, la distribución del mismo. Esta pandemia nos está revelando muchos temas de real importancia, como las debilidades de nuestros sistemas sanitarios y educativos.

Pongámosle atención, antes de que sea tarde y la propia inequidad cambie nuestros valores sociales y políticos.

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