Indiferencia peligrosa

A una parte de la sociedad dominicana parece haberle dejado de importar por completo el respeto a los demás y el valor de la vida, al exhibir conductas primitivas e inhumanas sin el menor pudor.

Mientras esta degradación social crece y se normaliza, las autoridades, llamadas a actuar mediante políticas públicas respaldadas por la Constitución y las leyes, incumplen su deber.

Lejos de hacerlas cumplir, se refugian en la improvisación y en proyectos efímeros que no producen resultados reales. La inacción y la falta de voluntad se han convertido en norma. Lo más grave es que, para que se apliquen las leyes o se tomen decisiones firmes, primero tiene que ocurrir una tragedia que sacuda al país.

Es un ciclo inaceptable que evidencia un fracaso institucional y una peligrosa indiferencia ante la vida humana. ¿Para qué tener tantas leyes si no se hacen cumplir, o se cumplen dependiendo quién sea el señalado?