Los intentos del Gobierno haitiano de organizar y tener un proceso electoral este año ha generado una avalancha. Esta semana el órgano encargado del proceso aprobó 105 partidos y agrupaciones de más de 300 que habían sido presentadas.
Esta alta cantidad de aspiraciones en busca de representación, en un pueblo afectado por una crisis de gobierno, es una señal de la atomización de las corrientes de poder subyacentes, así que las autoridades que deberán salir del proceso electoral, cuando sea que tenga lugar, van a necesitar, tal vez con más razón que las actuales de facto, del acompañamiento de una fuerza externa con el mandato internacional para actuar como policía militar.
Mientras más difusas son las líneas de poder en un país, más partidos políticos generan, así que quienes se empeñan en darle a Haití un giro hacia la estabilidad harían bien en atender a los indicios.