Importar mendigos

La encuesta sobre empleo realizada por el Banco Central establece que más de la mitad de los empleos dominicanos son informales. Eso desdice mucho de su calidad.
A eso hay que sumarle la tremenda “importación de mendigos” que inundan las calles de las principales ciudades convirtiéndolas en grandes arrabales.
La crisis económica aumenta la cantidad de buhoneros y la presión social. Pero también las incrementa la falta de políticas por parte de las autoridades.
Muchos prefieren no plantearlo porque no suena popular, pero lo cierto es que si la República Dominicana sigue absorbiendo la pobreza de Haití su destino es empobrecer aún más.
Insistimos, la política migratoria de una nación debe ser parte de su estrategia de desarrollo y evidentemente las autoridades no tienen ninguna.
Para empezar, lo inmediato es evitar que nos siga desbordando la llegada ilegal de haitianos.
Sería interesante ver oficiales de la Dirección de Migración estableciendo controles en las dos carreteras por donde llegan a las urbes dominicanas los migrantes ilegales del vecino país.
También obligando a los propietarios de fincas agrícolas y empresarios de la construcción a tener un registro de sus trabajadores extranjeros para identificar a los que verdaderamente necesita el país.
Pero la verdad es que la Dirección de Migración no tiene ninguna posibilidad de cumplir mínimamente su responsabilidad, porque carece de los más elementales recursos para ello.
La indiferencia de la administración del presidente Leonel Fernández sobre este asunto espanta.