Ideas simples muy complicadas

Con relación al tema eléctrico se han presentado tantas ideas geniales que quizás sea tiempo de las menos brillantes. Nos atrevemos, como dicen los economistas, proponer que hagamos un ejercicio.
El sistema energético tiene tres problemas fundamentales que enfrentar: los bajos niveles de cobranza de las empresas de distribución, el sobreprecio de las generadoras privadas y la falta de inversión en el plan de expansión de la generación.
Con relación a los clientes industriales, empresariales y comerciales, las empresas distribuidoras de electricidad pueden crear unidades de análisis que se alimenten de la base de contribuyentes de la Dirección General de Impuestos Internos y hacer auditorías técnicas para determinar si su consumo facturado se corresponde con el nivel de sus operaciones.
La CDEEE puede hacer que la entrega del Bono Luz se condicione a la regularización del cliente beneficiario con la instalación de medidores de la modalidad de prepago, para que así las familias puedan administrarse en función del subsidio que recibirán.
Con relación a los sectores clase media y alta, bien pudiera determinarse la cantidad de energía servida a ellos y la facturada. En caso de que haya desfases, por las mismas condiciones de las viviendas se podrían focalizar operativos antifraude.
Con relación a al sobreprecio de las empresas generadoras, perfectamente se pueden hacer los estudios técnicos para determinar un precio adecuado para cada tipo de unidad, y garantizar comprarles una cantidad mínima de la energía producida. En caso de que no se acojan a una renegociación de los contratos, hacer valer el interés nacional, aunque el BID y el BM suspendan nuevos desembolsos de los préstamos en ejecución, y denunciar a nivel internacional la situación.
Sobre el Plan de expansión, el Estado puede asumir la instalación de una central termoeléctrica de 600 kilovatios y financiarla con una emisión de bonos pagaderos con lo que produzca la misma planta. Las inversiones iniciales pueden salir de los recursos que generan las hidroeléctricas y que ahora se usan para pagar la sobrefacturación de los generadores conocidos como IPPP’s.
El sector privado también pudiera embarcarse en un proyecto similar, que por tener un gemelo cada uno serviría de base para evaluar al otro.
Parecen cosas simples, pero no lo son, porque al parecer la precariedad es la variable más rentable del negocio eléctrico. Recuerden que siempre un bien escaso será mucho más rentable para los capitalistas.