La compañía advierte que subir selfies de alta calidad para recrear looks ochenteros puede implicar la entrega de información facial que, si es procesada o reutilizada sin control, podría facilitar fraudes, suplantaciones y otros abusos digitales.
Peinados voluminosos, hombreras, ropa vintage y retratos con apariencia analógica han invadido las redes sociales. El nuevo trend de los años 80 con inteligencia artificial invita a los usuarios a subir una fotografía actual para descubrir cómo se habrían visto hace cuatro décadas, recreando su rostro con la moda, los accesorios y la estética característica de la época.
A esta tendencia ya se suman versiones, como la que transforma a los usuarios en personajes de la antigua Grecia, manteniendo la misma lógica: subir una foto del rostro para que una herramienta de IA la procese. “Estos trends muestran cómo un incentivo divertido puede llevarnos a entregar información personal sin detenernos a pensar qué sucede después con ella.
Una fotografía clara del rostro puede ser procesada para obtener características biométricas y, a diferencia de una contraseña, nuestro rostro no puede cambiarse si esa información termina expuesta o es utilizada indebidamente”, dijo María Isabel Manjarrez, investigadora senior de seguridad en el Equipo Global de Kaspersky.
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