Huelga e indignación

Grupos de limitada representatividad social han convocado a un paro general para el próximo lunes, argumentando reivindicaciones difusas y poco convincentes.

Las huelgas son recursos de presión que suele usar la clase obrera en demanda de reivindicaciones laborales.

Las huelgas generales son, en cambio, movimientos políticos que procuran objetivos políticos.

En la actual situación que vive el país esa convocatoria resulta improcedente y con una proyección exigua de éxito, lo que saca a relucir el fantasma de la violencia como mecanismo para evitar que los ciudadanos realicen sus actividades ordinarias.

Sin embargo, lo cierto es que en la República Dominicana hay motivos más que suficientes para que la población se sienta indignada por el estado de cosas que estamos viviendo.

Sobre los hombros del ciudadano ordinario y el sector productivo recaen los sacrificios en procura de enmendar los daños provocados por el dispendio oficial de los últimos años

La carrera de endeudamiento obliga a ver con cautela el futuro económico de la nación.

A eso se le suma la imprudente ostentación de funcionarios públicos que en ocasiones parece ser una burla a los llamados a austeridad que se realizan desde el Palacio Nacional.

Insistimos, el llamado a huelga general es improcedente, pero hay razones suficientes para sentirse indignado.