Horas cruciales en la ética GL

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Hugo López Morrobel

El mundo de béisbol está consternado con los resultados de la investigación todavía inconclusa, sobre el robo de señas que implementaron los Astros y casi seguro los Medias Rojas de Boston, que condujeron a ambos equipos a conquistar las Series Mundiales de 2017 y 2018, respectivamente.

Las pesquisas conducen a que el boricua Alex Cora, recién despedido dirigente de los Medias Rojas, es el principal bandido de la película, que tiene en ascuas a todo el béisbol.
Reitero que las sanciones aplicadas hasta la fecha por el comisionado Rob Manfred, han sido muy débiles, porque esto debe ser considerado como un crimen de primer grado, con premeditación, asechanza y alevosía, como se aplica en términos netamente jurídicos.

Comparto la opinión del sancionado de por vida del béisbol, el ex jugador Pete Rose, en el sentido que este robo de señas tiene mucho más repercusión negativa que las apuestas que él realizó a su equipo cuando era dirigente.

Si en este caso solo se aplican suspensiones como las sufridas por el gerente y el dirigente de los Astros, de apenas un año, estaríamos frente a uno de los mayores actos de irresponsabilidad.

Todo indica que Cora va a ser sindicado como el cerebro del robo de señas, pero no se puede echar de lado, que los ejecutivos de los Astros y Boston de seguro que tenían conocimiento de esa práctica.

Alex Rodríguez, fue suspendido por una temporada completa, por un caso que no tiene ni por asomo el alto grado de criminalidad, como es el robo de señas.

Este caso tiene tal complejidad, que se instruyó a los dueños de equipos, a que no opinen, lo que no ha caído del todo bien en equipos como los Dodgers, quizá el más perjudicado.

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