Un cliente realizó una consumición de menos de 10 dólares y dejó 200 dólares de propina.
La razón, para que la camarera "visitase a su hijo".
Según cuenta Daily Mail, mientras estaba sentado en su mesa, el cliente escuchó hablar a la camarera con otros compañeros, a los que les contó que no podía ver a su hijo porque no tenía dinero suficiente para costearse el viaje.
Su historia le emocionó y decidió que era el momento de ayudarla.