Hemos crecido
La furia del huracán Irene, en cierta forma, se tradujo en una importante advertencia para los dominicanos.
La naturaleza nos ha dado una lección. Independientemente de que el país no fue azotado con la intensidad que indicaban los primeros pronósticos, empezamos a ser más obedientes y previsores.
El caudal de lluvias y la fuerza del vendaval, los dos fenómenos combinados, son por sí solos portadores de muchos destrozos, en tanta magnitud que hay importantes comunidades del Cibao, el este y del sur en estado muy deplorable, con cientos de familias viviendo prácticamente a la intemperie, con tierras y sembradíos anegados.
Hace poco funcionarios del Gobierno informaban que había recursos para ir en auxilio de los damnificados. El momento llegó.
Las necesidades y el desamparo esperan por la ayuda anunciada; y cuanto antes mejor para las comunidades y hogares destruidos que aguardan por la mano solidaria, los alimentos y el socorro, en la forma que pueda manifestarse.
Los servicios permanentes del Centro de Operaciones de Emergencias ayudaron, a todo lo largo del trayecto de acercamiento e impacto de Irene, para que no tuviéramos desenlaces trágicos, con pérdidas de vidas humanas. Celebremos que hayamos crecido en los aprestos de prevención.
