Santo Domingo.-Ahora que empezará un nuevo año, muchos ciudadanos se crean propósitos relacionados con prosperidad, salud y amor.
Pero qué hay de áreas tan importantes como el alma y el espíritu.
Cada inicio de año la mayoría de las personas se plantea cambios que contribuyan a mejorar su calidad y estilo de vida, por lo que siempre se mencionan conceptos como prosperidad, salud, profesión, familia y amor; sin duda, áreas de la vida diaria en las que todos desean alcanzar una condición óptima.
Sin embargo, conforme se avanza en el curso de la vida, se van cambiando un poco las prioridades.
Evitando entrar en discusiones teológicas, es interesante resaltar la necesidad que todo ser humano tiene de dedicarle tiempo a su ser espiritual, pues al final, según la mayoría de las religiones y creencias, es lo que trasciende el tiempo y el espacio.
De acuerdo a Zunilda de León, psicóloga clínica, la sociedad dominicana debe revisarse, porque cada día se van perdiendo los valores morales y espirituales, que es algo muy negativo.
De León dijo que el pueblo dominicano debe enfocarse en buscar alternativas para que mejore la situación no solo económica y social, sino también familiar. Señaló ç que el respeto por el prójimo y a las personas mayores se ha quedado en el olvido.
Si los padres empezaran a valorar y rescatar la formación en el hogar tendríamos una sociedad más justa y en armonía para todos, puntualizó.
Cómo empezar
Es necesario darle la importancia debida al tema de las resoluciones para el año nuevo. El famoso listado que se ha hecho tan comercial, y que incluye propósitos tan comunes como bajar de peso o consumir menos golosinas, ha perdido popularidad, precisamente por la vaguedad de esos propósitos.
De León destacó la importancia de especificar las metas, por ejemplo: cuánto se pretende visitar la iglesia, o qué deporte se empezará a practicar, de modo que desde el momento de concebir los propósitos estos sean creíbles para la persona que los formula.
Sugiere poner las metas por escrito, de modo que se conviertan en un plan concreto a seguir; y más aún, en un compromiso. Se ha resaltado la importancia de ser específicos, pero los propósitos o resoluciones deberían ir más allá, incluyendo aspectos olvidados la mayoría de veces, que están íntimamente ligados al bienestar integral del ser humano.
Es decir, más allá de alcanzar tal o cual posición empresarial o disfrutar de un estilo de vida cómodo y lujoso, las metas personales deben estar orientadas a alcanzar la paz y felicidad con uno mismo. La experta abogó por que cada ciudadano busque más de Dios, por que cuando hay amor, fluye la paz el perdón y la compasión.