Hay que pensar

La idea de mover al lunes anterior o al siguiente cualquier día feriado que tenga lugar de martes a viernes fue convertida en una ley, la 139-97, como una manera de evitar rompimientos de la semana laboral.

Con la mirada puesta en este movimiento, que ocurre varias veces al año, había algunos haciendo “cocote” con el 16 de agosto, que este año será en domingo, por si el Ministerio de Trabajo lo cambiaba para el lunes y aprovechar, contra la lógica de ley, un doblete festivo puesto allí, graciosamente, donde no debe ir.

Cualquiera podía pensar que si la idea es juntar los días feriados el fin de semana para que no hagan ruido en la rutina laboral, si esta vez coincide con el domingo no hay que cambiar nada, pero circulaba la idea, y el Ministerio de Trabajo tuvo que emitir una nota, muy formal por cierto, con la explicación: “El domingo 16 de agosto, Día de la Restauración de la República, no se cambia”. De manera que el 16 de agosto sigue siendo el domingo.

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