Hay que mejorar el transporte público

La inauguración de la segunda línea del Metro de Santo Domingo hace propicia la ocasión para volver a un problema cuya solución es tan prioritaria como la que más: el desorden en el transporte público de pasajeros.

En la superficie tenemos un sistema de transporte público desordenado, imprudente, deficiente y que ha sido facilitador de muchos actos de corrupción. En el subsuelo empieza a desarrollarse un sistema paralelo más eficiente, cómodo y ordenado.

El Metro está concebido para sacar de las calles las chatarras que se usan para el concho, otro sistema obsoleto y anacrónico.

La falta de voluntad impidió que a la primera línea del Metro se le dotara del servicio de autobuses adecuados para servir las rutas alimentadoras. Igual está ocurriendo con la segunda línea.

Hemos visto este nuevo sistema de transporte como una solución a largo plazo al problema del transporte, pero si no se completa, el proyecto quedará trunco, y no rendirá a la población los frutos que está llamado a dar.

Las inversiones en instaurar un funcional servicio de transporte colectivo de pasajeros son necesarias y por lo tanto justificables, y el plan existe. Vamos a hacer las cosas como deben ser.