Hay que ir a las bases
La política deportiva que ha implementado la dirigencia en las últimas décadas ha tenido como prioridad los deportes de alta competición, dejando a un lado el deporte escolar, eslabón básico en el desarrollo integral de niños y jóvenes.
Esa práctica ya generalizada se ha adoptado por conveniencia del grupo que dirige las federaciones.
Y lo hacen en el entendido de que el deporte escolar, lamentablemente, por la escasa o ninguna difusión que tiene en los medios , genera una muy escasa opinión pública.
Las medallas que se han obtenido en eventos internacionales han constituido el principal soporte para que una gran parte de la población tenga una buena percepción del trabajo que realizan muchos dirigentes federados.
La realidad es que, en términos generales, muy pocos de ellos se interesan en lo más mínimo por la suerte de sus respectivos deportes en las categorías menores.
Teniendo en cuenta que la función fundamental del Estado es el desarrollo de los deportes escolares, corresponde al Ministerio de Deportes implementar y coordinar con las federaciones un plan tendente a que la mayor parte de la inversión vaya hacia ese sector, hoy muy marginado.