Hay que atender a Cultura

El Ministerio de Cultura atraviesa por una situación difícil en el aspecto laboral, pues muchos de los agentes culturales al servicio de esa dependencia están reclamando mejores condiciones salariales.

No hay que abundar mucho sobre la justeza de los citados reclamos. Sencillamente, es absurdo los salarios que devengan agentes culturales de tan alto nivel, como concertistas, folkloristas, coristas o promotores culturales.

Sin embargo, el Ministerio de Cultura es víctima, dentro de la estructura estatal, del mismo mal que los que con justicia reclaman aumento salarial.

La actividad cultural cuesta dinero y en ocasiones cuesta mucho dinero, pero es poco lo que destina el Estado dominicano para financiar este renglón de la vida nacional.

Ese ministerio es una de las cenicientas de la administración pública.

De no ser por el sector privado, probablemente habría desaparecido en su totalidad el incentivo a la intelectualidad.

Los eventos culturales son cada vez más escasos, por lo costoso que son. Se ha hablado hasta de una ley de mecenazgo para que fluyan fondos privados a ese renglón.

Quizás esa sea una de las razones por la que los dominicanos tenemos actualmente una especie de lucha campal por nuestra identidad. Desde el Estado no se ha importantizado este renglón.
Es hora de darle una mirada.