¿Hay crisis económica?

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No se a dónde diablos vive el ministro de Obras Públicas, Víctor Díaz Rúa, también alto ejecutivo del equipo Licey, para destaparse en estos momentos, cuando la gente está con el grito al cielo, sencillamente desesperada, con el anuncio de que el estadio Quisqueya será sometido a una remodelación por un monto de 400 millones de pesos.

Hay que estar muy lejos de la realidad que vive la mayoría de la población para anunciar un proyecto de esa naturaleza.

Como directivo del Licey, hay que imaginarse que esa inversión no se hará con fondos del Estado, sino que será con los recursos de los directivos de los equipos que utilizan esa instalación.

Es un sacrilegio que un gobierno que técnicamente está en quiebra económica se lance a ejecutar un proyecto de ese tipo, en un estadio que hace poco fue sometido a una profunda reparación.

Lo que me gustaría que me explicaran es dónde están los más de 80 millones de dólares que para esos fines fueron tomados en calidad de préstamo a un conglomerado económico de Portugal, el dos de noviembre de 2009.

En ese entonces, el plan a ejecutar era el denominado Complejo Quisqueya, estadio Juan Marichal, el cual estaría dotado de hoteles cinco estrellas y otras instalaciones de primera.

La firma del préstamo la encabezó por la parte dominicana el presidente Leonel Fernández y Joaquín Gerónimo, a la sazón administrador del Banco Nacional de la Vivienda, por Portugal estuvo el secretario del Tesoro, Carlos Pina, y Rodolfo Labrador, gerente de la Caja General de Depósitos.

Reitero, si esos millones ya fueron desembolsados, ¿dónde están? ¿Qué curso han tomado?

Esas interrogantes las puede contestar el ministro de Obras Públicas.

Las reparaciones realizadas en la última década al viejo estadio Quisqueya se han convertido en un barril son fondo.

Esta obra fue diseñada por el ingeniero Bebecito Martínez por orden expresa del dictador Rafael Leonidas Trujillo, y fue inaugurado el 23 de octubre de 1955 a un costo de 4.5 millones de pesos.

Ya está bueno que el Estado siga invirtiendo sumas multimillonarias en una instalación cuyos mayores beneficiados son los ejecutivos de los dos equipos de béisbol que operan allí.

La gente en este país, definitivamente, está indiferente y abúlica ( acoñao), porque aquí todo pasa como ni si nada.

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