“Hay carreras que desaparecerán en RD”: la alerta del ministro de Educación Superior

Rafael Santos Badía llama a una transformación urgente del sistema educativo ante los cambios del mercado laboral y la revolución tecnológica

Santo Domingo.– El ministro de Educación Superior, Ciencia y Tecnología, Rafael Santos Badía, planteó la necesidad de una transformación profunda del sistema educativo dominicano, orientada a responder a los desafíos del futuro, el desarrollo económico y las exigencias del mercado laboral en el contexto de la cuarta revolución industrial.

Invitado al Almuerzo Semanal del Grupo de Comunicaciones Corripio, el funcionario insistió en que el debate sobre la educación debe centrarse en la calidad del aprendizaje, la pertinencia de los programas y la capacidad del sistema para formar ciudadanos productivos y críticos.

Pensamiento crítico y transformación curricular

Uno de los pilares de la propuesta del ministro es el desarrollo del pensamiento crítico en los estudiantes.

“Esa formación implica que un muchacho pueda explicar lo que leyó, que pueda resolver un problema físico o químico”, explicó.

En ese contexto, abogó por una transformación curricular que reduzca contenidos obsoletos y priorice áreas con mayor demanda laboral.

“Tenemos exceso de profesionales en algunas áreas y escasez en otras. Hay carreras que ya no van a tener empleo”, advirtió.

Santos Badía consideró que el sistema educativo debe enseñar no solo conocimientos, sino también su aplicación y transferencia.

“Se trata de enseñar conocimientos, enseñar a utilizarlos y enseñar a transferirlos”, puntualizó.

“Hay carreras que desaparecerán en RD”: la alerta del ministro de Educación Superior

Educación para el futuro

El funcionario insistió en que la reforma educativa debe estar orientada al futuro y no al pasado.

“La transformación educativa es para el futuro, no es para el pasado. El pasado ya pasó”, expresó.

En ese sentido, destacó que el país se encuentra inmerso en una revolución tecnológica que exige nuevas competencias.

“Estamos en una cuarta revolución industrial. Las empresas están modernizándose y requieren personas con competencias para utilizar esos instrumentos”, explicó.

Añadió que el objetivo de esta transformación es doble: formar mejores ciudadanos y contribuir al crecimiento económico.

“Esta educación busca duplicar el tamaño de la economía para el 2036. Eso requiere un capital humano bien formado”, indicó.

Nuevas carreras y tecnologías emergentes

Como parte de la reforma, el ministro propuso la creación de programas académicos enfocados en áreas emergentes como la robótica, la inteligencia artificial, el manejo de drones, la economía naranja y la economía circular.

“Las universidades tendrán que ofrecer carreras robustas para formar científicos, pero también carreras cortas, tecnológicas, que respondan a los empleos del futuro”, afirmó.

En esa línea, explicó que el sistema debe permitir certificaciones en distintos momentos del proceso educativo, de manera que los estudiantes puedan validar competencias aunque no completen una carrera universitaria.

“Hay carreras que desaparecerán en RD”: la alerta del ministro de Educación Superior

“Nosotros tenemos que hablar del sistema educativo dominicano”, expresó, al tiempo que explicó que la transformación debe comenzar desde las primeras etapas de formación.

“Un niño entra a un espacio de socialización desde muy temprano, y en los niveles iniciales tiene que aprender ortografía, caligrafía, lectura comprensiva, dominar la gramática, los signos de puntuación, las oraciones”, sostuvo.

Educación desde la base

Santos Badía destacó que el primer ciclo educativo es clave para el desarrollo de habilidades fundamentales, que luego servirán de base para todo el proceso formativo. A su juicio, sin una base sólida en lectura, escritura y comprensión, resulta difícil construir un sistema educativo eficiente.

El ministro cuestionó además el propósito actual del sistema educativo, al plantear una interrogante central: “¿Estudiar para qué?”. Según explicó, el objetivo debe ser que, al finalizar el bachillerato, los jóvenes estén preparados tanto para continuar estudios superiores como para insertarse en el mercado laboral.

“Si un joven termina el bachillerato, debe estar en condiciones de conseguir un empleo decente, a propósito de los conocimientos que adquirió o de un oficio aprendido”, indicó.

Formación para el empleo y la vida

El titular del Ministerio de Educación Superior enfatizó la importancia de vincular la educación con la empleabilidad, destacando el papel de la formación técnica y profesional.

En ese sentido, señaló que los estudiantes que no opten por la universidad deben contar con competencias prácticas que les permitan generar ingresos y mejorar su calidad de vida.

“Tiene que haber salidas dentro del sistema. Si un muchacho se baja del tren antes de terminar, por lo menos tiene que saber un oficio para vivir”, afirmó.

Asimismo, defendió la necesidad de fortalecer tanto la educación técnica como la formación científica y humanista, asegurando que ambos caminos deben coexistir dentro de un sistema equilibrado.

Becas, universidades y talento global

Otro de los temas abordados por Santos Badía fue la necesidad de equilibrar la inversión en becas en el extranjero con el fortalecimiento de las universidades locales.

“Necesitamos un sistema universitario robusto. Podemos contratar doctores en áreas complejas que vengan a fortalecer nuestras universidades”, planteó.

Asimismo, ofreció una visión flexible sobre los estudiantes becados que deciden quedarse en el extranjero tras finalizar sus estudios.

“Si un joven consigue un buen empleo fuera, con mejores condiciones, la autoridad debe ser flexible y permitirlo”, opinó.

El ministro reveló que, en su gestión, ha autorizado casos de profesionales que han decidido permanecer en otros países tras recibir ofertas laborales atractivas. No obstante, recordó que existe un compromiso formal de retorno para quienes reciben becas estatales.

“En sentido general, todo el que va con una beca firma un compromiso de regresar y aportar al país. Si no lo cumple, debe devolver lo recibido”, explicó.

Santos Badía destacó la importancia de entender la educación en un contexto global, reconociendo el aporte de la diáspora dominicana.

“Más de dos millones de dominicanos viven fuera del país y producen en otras economías. Remesan una parte importante a la República Dominicana”, señaló.

En ese sentido, consideró positivo que los profesionales dominicanos puedan insertarse en mercados internacionales sin perder su identidad. “No van a perder ni la lengua, ni la cultura, ni el amor por su país”, afirmó.

Sobre el autor

Edilí Arias

Periodista egresada de la Universidad O&M, apasionada por escribir sobre niñez, salud e historias humanas. Combina su amor por el periodismo con su afición por los deportes. Madre de dos niños, lo que le aporta una perspectiva cercana y sen...