Hasta el cansancio

La desesperación poco a poco comienza a apoderarse de los residentes de diferentes sectores que cada día tienen que sufrir de prolongados apagones que se extienden por más de diez horas, lo que se atribuye a problemas financieros.

Se supo ayer que el Gobierno adeuda más de US$1,300 millones a los generadores de energía, cuando se publicó que funcionarios de la Corporación Dominicana de Empresas Eléctricas se liquidaron con el desembolso de más de 24 millones de pesos.

Es decir, que muchas personas no se explican cómo se había acumulado esa deuda cuando se trata de vender la idea de que esa empresa tenía una estabilidad y una solidez interna que han quedado en cuestionamiento en la gestión de Rubén Bichara.

Mientras tanto, los residentes de casi todo el país tienen que sufrir las consecuencias de la crisis energética que se agudiza al paso de los días, siempre bajo el mismo pretexto de que habrá una solución que nunca llega, a pesar de las cuantiosas inversiones realizadas por el país al paso de muchos años con insistentes promesas de que el problema sería totalmente resuelto.

Sin embargo, las crisis energéticas son cíclicas y atribuidas también a una real falta de voluntad política y estatal.

Rezago de partidos

Los partidos parecen sumidos en un letargo institucional y colectivo a todas luces visible.

Ocurre que ninguna fuerza política se plantea formular propuestas ni soluciones a los cardinales problemas sociales y económicos que abaten a la sociedad, como la inseguridad, la crisis energética y los antivalores que se adueñan de sectores sensibles del país.

La carencia de planteamientos es notoria en el Congreso Nacional, a pesar de ser el principal centro de los debates.

Y en la reforma

El Gobierno alista lo que sería la plataforma de un pacto fiscal que obligará a los partidos y a la sociedad asumir con responsabilidad lo que implicará el sacrificio histórico ante la realidad que vive el país.

Como siempre surgen las propuestas de diferentes sectores, pero no hay nada definido.