¿Hasta cuándo?

El periodista Ricardo Vega
Ricardo Vega

El luto colectivo y la incompetencia estatal desangran a República Dominicana.

El país se encuentra profundamente conmocionado y, sobre todo, harto de una sucesión de tragedias que evidencian el colapso de la seguridad ciudadana y la vulnerabilidad estructural.

No estamos ante casos aislados ni ante una racha de «mala suerte»; estamos presenciando el resultado directo de la ineficiencia institucional.

El condenable asesinato de Zeneida Socorro Castillo, esposa del merenguero Julián Oro Duro, y el nefasto recuerdo del derrumbe en la discoteca Jet Set, son alarmas de un sistema que nos está fallando a todos.

¿Qué falta por pasar para despertar la eficiencia de las autoridades?

Vivir en RD se ha convertido en un ejercicio de hiper vigilancia crónica y paranoia.

La ciudadanía ya no solo teme salir a las calles; ahora teme ser asesinada dentro de su propio hogar.

Los sucesos recientes en diversas localidades desnudan la dolorosa realidad: los pomposos Planes de Seguridad Ciudadana y las eternas promesas de reforma policial han quedado en pura retórica cosmética.

Mientras la clase política gobernante se desgasta en discursos, préstamos y propaganda, las calles y los espacios públicos siguen gobernados por la impunidad.

La seguridad no se resuelve con encuentros mediáticos después que la sangre ha corrido; exige una depuración radical de las fuerzas del orden, auditorías implacables a las infraestructuras institucionales y un régimen judicial que responda con eficacia.

RD no puede seguir normalizando el luto y las desgracias.

El momento demanda un liderazgo valiente que deje la complicidad de la inercia y devuelva, de una vez por todas, la paz a un pueblo que ya no aguanta más.

No se necesita más diagnósticos estériles ni comisiones de papel; exige una voluntad real que desmantele toda esta podredumbre de raíz.

El dolor de las familias destrozadas y el miedo que paraliza a nuestra sociedad no se sana con medidas coyunturales.

Es hora de relanzar las oportunidades a la juventud, de sanear el sistema educativo y fortalecer el arraigo cultural.

De arrancar la seguridad del secuestro de la burocracia y devolver a los dominicanos el derecho fundamental de disfrutar del país, de vivir sin miedo; en paz.

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Ricardo Vega