Haití espera resultados

El futuro inmediato, a corto y largo plazo de Haití, está fuera de su territorio. Se halla en manos de la solidaridad internacional, en discursos y argumentaciones, en un ejército de escritorios de instituciones crediticias, de planes y proyectos de organizaciones, fundaciones y dependencias gubernamentales.

Son proyectos de toda índole. Proyectos de desarrollo vial, para viviendas, de electrificación, para la disponibilidad de agua potable, de saneamiento. En fin, son solo proyectos, no hay nada concreto. No se avanza en el terreno de su ejecución. Está todavía esa etapa por venir.

Se trata de la parte más difícil y más esperanzadora. La etapa de la concretización de los discursos, de los proyectos realizados, del inicio de las obras. Todavía falta la definición de protocolos para los desembolsos, para que empiecen a materializarse, para que en el terreno se vean cuanto antes los frutos.

Son otros, sin rostros conocidos, los protagonistas de esos procesos. Los que tienen que hacer que llegue el dinero a Haití, o que se contraten a las empresas que deben hacer el trabajo. La reunión internacional que acaba de realizarse en Punta Cana, como se ha dicho, logró identificar las fuentes de financiación para cada uno de esos proyectos, así como los responsables y los agentes que incidirán en el monitoreo.

La situación de Haití pasa por un momento importante, pero no es el tiempo de evaluar. No hay resultados todavía, pero la solidaridad internacional hizo, sin duda, un gran aporte, aunque serán los resultados los que hablarán y dirán, cuando sea oportuno, la magnitud y los aportes de la Cumbre de Punta Cana. Haití, mientras tanto, sigue en manos de la esperanza.