¡Hágase la delincuencia!

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En el libro del Génesis (1:3-5) podemos encontrar las palabras con las que Dios creó la luz al principio de la creación del mundo.

“Y Dios procedió a decir: Llegue a haber luz”. Entonces llegó a haber luz. Después de eso Dios vio que la luz era buena, y efectuó Dios una división entre la luz y la oscuridad…”.

Ahora que algunas voces retoman el discurso salvador del pueblo, atribuyéndole al Código Procesal Penal ser el responsable de la delincuencia, la violencia y el narcotráfico, hay que sumar a esa ringlera otros hechos delictivos de los cuales dicho instrumento normativo es culpable.

El Código es responsable de haber dado nacimiento a la delincuencia. Y vio el Código que la delincuencia era buena y realizó la división entre los delincuentes y entendió que los delincuentes de cuello blanco no podían ser llamados malhechores, sino que sus hechos personales son responsabilidad del pueblo que tuvo el atrevimiento de señalarlos como tales.

Y vio el Código que delincuentes son los que no tienen apellido, ni abolengo, ni recursos ni relaciones políticas suficientes, ni abogados sonoros.

El Código es el responsable de más de 30 mil seres humanos, que por el solo hecho de tener la tez morena y estar marcados con la maldita pobreza, fueron acribillados por Trujillo y su régimen.

El Código es responsable de los miles de muertos dejados por dicha satrapía por el atrevimiento de no rendirle culto a la personalidad cleptómana de Chapita, o por ser amantes de la libertad.

El Código es responsable de los miles de hombres y mujeres que murieron luchando por el restablecimiento del orden constitucional y el honor dominicano, frente a quienes deseaban perpetuar un régimen de oprobio y arbitrariedades.

El Código debe ser condenado por los miles de jóvenes que disentían de un régimen, como el balaguerista, que durante 12 años instaló un régimen abusador, tramposo, asesino, delincuente, corrupto, negador de los derechos humanos y amante del exilio forzado.

Es más, el Código merece la pena capital por la muerte de Abel a manos de Caín y por haber hecho el delito. Reformemos el Código para que se haga la paz.

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El Día

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