Hagamos un alto y vayamos tras la esencia
Observando los acontecimientos que son noticias en mi muy querido Santo Domingo, en su gran mayoría deprimentes, y viendo lo rápido que se nos va el día en nuestra ejecutoria de vida, hice una retrospectivas de un maravilloso fin de semana en familia que pasé en casi al final del 2012 en la playa de Punta Rusia, provincia de Puerto Plata, en la bahía La Isabela, lugar paradisíaco situado al noroeste de la República Dominicana. Tres días cara a cara con la naturaleza que sabiamente nos invita a reconocer nuestros rasgos sin que esto haga competencia en la trama sofisticada del pensamiento.
Y es que sentir la brisa incomparable que nos arropa desde que ponemos un pie en su blanca arena, observar los diferentes tonos azules de las aguas del Atlántico y ver como la marea sube y baja en determinadas horas, permitiéndonos tomar un buen baño, ser testigos de la puesta de sol y el incomparable amanecer con sus aguas cálidas y cristalinas y ver la sapiencia del Pelícano a la hora de buscar su comida dentro de las aguas, nos pone frente a un espejo en torno a lo que somos vs. la soberanía de Dios y lo perfecto de su creación.
Me autoanalizo y digo ¡¡que tanto nos olvidamos de nuestra esencia ante el ritmo de vida que tenemos en ciudades con porciones de cielo, con fragmentos de aire limpio, árboles sintéticos o trozos de hojas verdes!!, y lo mas lamentable es que nos acostumbramos tanto que parecería que la naturaleza nuestra fuese solo ese fragmento de escenario que tenemos a diario.
Iniciando el año les invito a hacer un alto para alimentar nuestro espíritu, reconsideremos nuestro estilo de vida y pesemos en la balanza el tiempo que dedicamos al trabajo y las ansiedades que minan nuestras vidas en la búsqueda del éxito, y la que dedicamos para disfrutar en familia las riquezas naturales que esta mitad de isla nos ofrece.
No dejemos que lo sintético tome protagonismo frente a la esencia de lo natural, de tal modo que teniendo una brisa espontánea, refrescante y gratuita cerramos nuestras ventanas para dar lugar a un aire acondicionado, sin darnos cuenta ya, preferimos degustar una cena entre cuatro paredes, rodeada de los mas finos detalles de decoración a una bajo la luz de la luna, con los mas bellos sonidos musicales a cargo de los pajarillos y las olas del mar, dispuesto por nuestro Dios para cada uno de nosotros
Entremos en consonancia con la naturaleza… no nos quedemos rondando alrededor de lo inventado por el hombre, vayamos a nuestros campos, ríos y playas, escalemos nuestras montañas, sorbamos a plenitud el aire puro que tenemos el privilegio de poseer.
Aprovechemos esta oportunidad para tener un momento aparte con nuestro Hacedor, demostrándole cuan agradecidos estamos por haber dispuesto en demasía, esperando de nosotros solo que amemos y cuidemos la naturaleza.
Démosle prioridad a la esencia para no quedar sumergidos en los efectos creados por nosotros mismos!!