Hagamos el ejercicio
República Dominicana es un Estado pobre. Los recursos que recibe no son suficientes para atender las necesidades fundamentales de la nación.
Los impuestos, odiosos como son, representan uno de los mecanismos que tienen los Estados para hacerse de los recursos conque atender a los sectores más vulnerables.
Contamos con un sistema tributario injusto, donde la mayor carga recae sobre la generalidad de la población, sin distinguir si se está entre los más pobres o si por el contrario es del extremo más rico.
Eso ocurre cuando la mayor carga impositiva recae sobre el consumo, como se hace con el Itebis.
Sobre la filosofía tributaria dominicana hay mucho de qué hablar.
No hay duda de que el Estado necesita más recursos para hacer más cosas.
Ahora bien, se dice, con razón, que el mal administrador de lo poco será igualmente malo en lo mucho.
El Presupuesto del Estado dominicano tiene muchos renglones en donde mejorar y liberar recursos para asuntos prioritarios.
No hay que iniciar con la reducción de nómina, pues sería difícil desemplear a personas sin que se hayan creado nuevos empleos productivos en los que puedan insertarse.
Pero se puede empezar por otras áreas, como es quitar de los presupuestos de los ministerios, direcciones generales, altas cortes y el Congreso todas las asignaciones para asuntos que no sean propios de sus funciones. Hagamos el ejercicio.
