Las expresiones que no debes ignorar ante un posible riesgo de suicidio

Las expresiones que no debes ignorar ante un posible riesgo de suicidio
Las expresiones que no debes ignorar ante un posible riesgo de suicidio

Hay frases que nunca deberíamos ignorar: “Ya no puedo más”, “siento que mi vida no tiene sentido” o “todos estarían mejor sin mí”.

A veces se expresan directamente, otras aparecen acompañadas de aislamiento, desesperanza, cambios importantes en el comportamiento o una despedida que parece fuera de lugar.

Frente a estas señales, uno de los errores más peligrosos es pensar que una persona “solo quiere llamar la atención”. Aunque haya expresado pensamientos similares anteriormente, cada manifestación de desesperanza debe ser tomada en serio.

El suicidio es un problema de salud pública que no puede explicarse por una sola causa y en el que intervienen factores psicológicos, sociales, familiares, económicos, biológicos y ambientales.

Ayer se conmemoró el Día Mundial para la Prevención del Suicidio, pero la conversación no puede terminar con la fecha, porque 'hablar, escuchar, reconocer señales de alerta y saber cuándo buscar ayuda' debe ser una tarea de todos los días, porque la prevención también comienza cuando somos capaces de identificar el sufrimiento de quienes tenemos cerca y no miramos hacia otro lado.

La Organización Mundial de la Salud estima que más de 720,000 personas mueren por suicidio cada año y señala que existen intervenciones eficaces para prevenir muchas de estas muertes, por eso, prevenir puede comenzar por algo aparentemente sencillo, pero profundamente importante: aprender a escuchar.

Preguntar no provoca

Todavía existe la creencia de que hablar sobre suicidio puede “ponerle la idea en la cabeza” a una persona. No es así.

Si nos preocupa alguien, podemos preguntarle de manera directa y respetuosa cómo se siente y si ha pensado en hacerse daño o quitarse la vida.

Hablar abiertamente puede permitir que esa persona exprese un sufrimiento que quizá llevaba mucho tiempo escondiendo.

La OMS señala que preguntar sobre pensamientos suicidas no induce a actuar; por el contrario, puede disminuir la ansiedad y hacer que la persona se sienta comprendida.

La prevención no siempre comienza en un consultorio, esta puede comenzar en una casa, en la escuela, en el lugar de trabajo o simplemente con alguien dispuesto a decir: “Me preocupa cómo te estás sintiendo. Quiero escucharte”.

Las expresiones que no debes ignorar ante un posible riesgo de suicidio
Lineo Raphoka dirige un grupo de apoyo a personas con problemas de salud mental que han pensado en suicidarse.

Reconocer las señales

No todas las personas que atraviesan una crisis suicida mostrarán las mismas señales y algunas pueden no presentar ninguna claramente visible.

Sin embargo, debemos prestar atención cuando alguien expresa desesperanza intensa, habla repetidamente sobre morir, siente que es una carga para los demás, se aísla, presenta cambios bruscos de ánimo, se despide de personas cercanas o comienza a desprenderse de pertenencias importantes.

También merece especial atención una persona que haya realizado previamente un intento de suicidio, atraviese una crisis emocional severa o presente un deterioro importante de su salud mental.

Una señal aislada no permite diagnosticar a nadie, pero varias señales acompañadas de un cambio significativo en la conducta justifican acercarnos, preguntar y buscar ayuda.

Escuchar sin juzgar

Cuando alguien expresa que no desea continuar viviendo, nuestra primera reacción puede ser intentar convencerlo rápidamente de que está equivocado.

“Tienes que ser fuerte”, “hay personas con problemas peores”, “piensa en tus hijos” o “eso se te va a pasar” son frases que pueden surgir con buenas intenciones, pero también pueden hacer que la persona se sienta todavía menos comprendida.

En ese momento necesita ser escuchada. No necesita un sermón ni que comparemos su dolor con el de otras personas. Necesita saber que lo que está sintiendo importa y que no tiene que enfrentarlo sola.

Podemos decir: “Estoy aquí contigo”, “vamos a buscar ayuda” o “no tienes que resolver todo hoy”.

A veces, acompañar comienza precisamente por resistir la necesidad de tener una respuesta para todo y simplemente permanecer presentes.

Cuando hay peligro

Si existe riesgo inmediato, debemos tratar la situación como una emergencia.

No debemos dejar sola a la persona ni confiar únicamente en que promete sentirse mejor. Hay que buscar apoyo de familiares responsables, profesionales de salud mental o servicios de emergencia y reducir, en la medida de lo posible y de manera segura, su acceso a elementos con los que pudiera hacerse daño.

La prevención también requiere seguimiento. No basta con conversar una vez y desaparecer.

Un mensaje al día siguiente, una llamada, acompañarla a una consulta o simplemente volver a preguntar “¿cómo estás hoy?” puede representar una diferencia importante.

Romper el silencio

Otro gran obstáculo para la prevención es el estigma, pues muchas personas ocultan lo que sienten porque temen ser juzgadas, rechazadas o consideradas débiles.

Especialmente entre los hombres todavía existe una presión cultural para soportar el sufrimiento en silencio y tenemos que cambiar esa idea.

Pedir ayuda cuando emocionalmente sentimos que no podemos continuar no es una señal de debilidad, es reconocer que atravesamos una situación que requiere apoyo.

Psicólogos, psiquiatras, médicos y otros profesionales pueden evaluar el riesgo y ofrecer tratamiento y acompañamiento según cada situación.

En República Dominicana se ha puesto en marcha durante 2026 la línea 811 de salud mental, presentada por las autoridades como un servicio gratuito y confidencial y también existen Unidades de Intervención en Crisis en distintos hospitales de la Red Pública.

Ante una emergencia inmediata también debemos recurrir al Sistema Nacional de Emergencias 9-1-1.

Las expresiones que no debes ignorar ante un posible riesgo de suicidio
La depresión afecta la salud mental y puede desencadenar un suicidio. Fuente externa

Una responsabilidad compartida

La prevención del suicidio no pertenece exclusivamente a psicólogos y psiquiatras, las familias debemos aprender a escuchar, las escuelas deben crear espacios seguros para sus estudiantes, las empresas necesitan prestar atención a la salud emocional de sus colaboradores, los medios de comunicación debemos hablar del tema responsablemente y, como sociedad, debemos dejar de convertir el sufrimiento psicológico en motivo de vergüenza.

La campaña mundial para 2024-2026 lleva precisamente el mensaje “Changing the Narrative on Suicide” (cambiar la narrativa sobre el suicidio), un llamado a iniciar la conversación, combatir los mitos y reducir el estigma.

Hay personas que no necesariamente quieren morir porque lo que desesperadamente quieren es dejar de sufrir y ahí puede existir una oportunidad para intervenir.

Por eso, cuando alguien diga “no puedo más”, no cambiemos de conversación, escuchemos, preguntemos, acompañemos y busquemos ayuda.

Quizás no tengamos todas las respuestas, pero podemos contribuir a que una persona no tenga que atravesar sola el momento más difícil de su vida.

Porque prevenir el suicidio también empieza cuando alguien encuentra un espacio seguro para decir “no estoy bien” y, del otro lado, encuentra a una persona dispuesta a escuchar.

Sobre el autor

Andrea Belen

Psicóloga Clínica, Terapeuta Familiar Sistemática y Terapeuta Sexual y de Pareja, Directora del Centro Calma Alma