Hablando mal de mi país

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Cuando escuche a alguien decir o escribir que este país es una m…, que de aquí hay que irse porque no se puede vivir, que en este país nada sirve, y otros improperios, no se preocupe en saber quién es o de dónde es quién lo está diciendo, es un dominicano.

Muchos compatriotas que se han pasado la vida viviendo aquí, un buen día les llega el momento de salir a otro país y en poco tiempo ya se creen que son los que más saben de esa nación a la que se han mudado. Pero igualmente hay muchos, o muchísimos, que no saben por dónde se va a Punta Cana, que nunca han ido a Puerto Plata o Samaná, y a boca llena viven hablando mal de nuestro país, del país en el que han vivido toda su vida.

Bueno, ya conocemos sobre el complejo de Guacanagarix, nos encanta darle méritos a lo de fuera porque lo consideramos mejor, muchas veces sin razón, pero así somos.

Sin embargo, somos la isla del Caribe que recibe más turistas, y esos turistas vienen de todo el mundo, la mayoría de esos visitantes llega y se queda encantado con el país, la mayoría queda con deseo de volver e incluso, muchos se quedan a vivir en esta tierra, que mucha de su gente la tiene como lo peor.

Les voy a poner dos ejemplos: seguro que todavía se acuerdan del anterior embajador de los Estados Unidos, James W. Brewster, sí. Pues ese señor llegó a la República Dominicana y en el tiempo que estuvo como diplomático demostró que se enamoró del país, cultivó amistad y dejó de boca callada a los que antes de llegar lo criticaban por su condición de homosexual.

Otro ejemplo es la actual embajadora Robin Bernstein. Esa señora en el poco tiempo que lleva en el país se comporta como una dominicana, alegre, se disfruta cada acto que participa y ha demostrado que se siente tan a gusto como en casa.

Ninguna de esas dos figuras habla mal de la República Dominicana, no restan ni hacen daños al país con comentarios negativos, suman, y eso es lo que deberíamos hacer nosotros los dominicanos, sumar sin importar donde estemos, porque este país es nuestro y nos pertenece.

No podemos negar que como sociedad tenemos muchas cosas por enderezar, ni podemos creernos que todo es color de rosa, pero vamos a tratar de resaltar las tantas cosas buenas que tenemos en nuestro país. Usted es seguirá siendo de aquí, aunque viva en la luna, y seguro que la mayoría de sus familiares está aquí. Criticar el país es criticarse a usted mismo y los suyo.

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