Guerra de encuestas

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Quien crea que falsear los números de una encuesta de opinión pública puede ayudar o perjudicar a cualquier candidato no está del todo perdido, pues las finanzas de las campañas dependen mucho de las percepciones sobre las posibilidades de cada boleta.

Lo que difícilmente varíe es la real intención de voto de quienes están ya, poco más de un mes antes de los comicios, decididos acerca de cómo votarán.

Es desolador que diarios cuya solidez viene resistiendo cualquier corrosión interna prefieran destacar encuestas por desconocidos más que otras por reputados sociólogos con casi medio siglo de experiencia. Por ejemplo, el Listín destacó ayer la fábula de que “el voto peledeísta se encuentra dividido” entre Gonzalo y Leonel, según un sondeo por desconocidos.

Pero ningunea otro por Dorín Cabrera, que publica como espacio pagado, que ofrece como resultado una relación de 46.9% para Gonzalo, 36.7% para Abinader y 9.5% para Leonel. Cada uno cree sus verdades según su interés o esperanzas, pero es pueril olvidar que las encuestas son herramientas de trabajo.

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