Guatapaná

Guatapaná

Guatapaná

Wilfredo Mora

Las Salinas de Barahona fue fundada a partir de las minas de sal y yeso, probablemente entre los siglos XIX y XX, aunque no fue hasta el 1º de marzo de 2001, cuando se convirtió en municipio de la provincia.

No es una localidad abundante en riquezas naturales, exceptuando por la fauna nativa y la economía agrícola. Es un municipio en que apenas existen algunas escuelas, una clínica rural y una densidad poblacional muy baja.

Esta realidad del lugar, si se observa por separado, conduce a un conjunto de detalles inútiles; pero si se le atiende a modo de conjunto, condensa el estadio cultural del grado de evolución que allí se ha alcanzado.

Aunque los etnólogos son conocidos por generar conocimientos de las observaciones que llevan a cabo de las comunidades, para dar respuestas a los hechos sociales (a veces con exactitud), hoy intentaré registrar como noticia un lamentable suceso, una quema de un árbol simbólico para Las Salinas, un siniestro que tuvo lugar el 17 de enero del recién año en curso.

Se trata del guatapaná, científicamente conocido como ‘Caesalpinia coriaria’; es un árbol nativo de la América tropical y de los terrenos secos de República Dominicana, de los que hay muchos en la zona Sur del país.

Es una planta que crece hasta unos 10 metros, con hojas pequeñas, pinnas 4-10 pares, folíolos 12-28 pares, linear oblongos de 4-8mm, obtusos, comúnmente con puntos negros; racimos cortos con pocas flores, cáliz de 5 mm y pétalos blancos o amarillentos de 5 mm. Tiene uso medicinal por sus propiedades antihemorroidales y su madera es clasificada dentro de la categoría de ‘durísima’.

Un ejemplar así fue quemado irresponsablemente por los estudiantes del Liceo Valencia Matos Díaz, ubicado en el centro de la cuidad, y la causa aparente fue motivada por protestas d los estudiantes frente a la mirada indiferente de los profesores, por la construcción de un multiuso o politécnico, en el mismo punto donde se encuentra el guatapaná.

He aquí un poco de historia de este particular guatapaná; a ver si sirve de correctivo a la falta de sentido de sus agresores materiales e intelectuales, quienes nunca en el pasado reciente intentaron quemar este árbol, específico.

En Las Salinas apenas hay 10 árboles de guatapaná. En la zona de la escuela primaria se encuentran dos de ellos, en un tiempo en que esta se dividió en escuela primaria y secundaria.

Según los lugareños, el árbol sirvió de cobijo para impartir la enseñanza por generaciones, cuando todavía no había aulas ni un plantel escolar.

Y creo que debajo del árbol lesionado hay más historia que esa, por lo que fue un duro golpe al sentimiento comunitario esa brutalidad.
Llama nuestra atención que el denunciante del atentado fue el profesor Abraham Mateo Batista, un distinguido de Barahona. Para los que no lo conocen es un maestro de Ucateba, ambientalista, activista social, y también docente del mismo centro educativo Profesor Valencia Matos, en el municipio Las Salinas.

Tampoco yo lo conozco, pero los invito a leer su tesis titulada ‘Las minas de sal y yeso de Las Salinas de Barahona, en el modelo económico de dominación trujillista’, sustentada en Isfodosu, en 2010.

Es necesario que en una comunidad existan personas bien informadas, por aquello de que un antropólogo puede revelarse como sociólogo, y éste, a su vez, como historiador de su propia sociedad.



Wilfredo Mora

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