Grecia al borde del default
Cuando se creía visualizar la luz al final del túnel, la República Helena vuelva a estar debajo del ojo del huracán, nos dimos cuenta que era solo una especie de espejismo en medio de este desierto económico en que se encuentra Grecia. Las continuas dificultades entre las autoridades helenas y las supranacionales en ponerse de acuerdo para sacar adelante el acuerdo de salvamento, no hacen más que entorpecer las posibilidades de rescate de la ya golpeada economía griega.
Acerca del posible acuerdo, luego de los vaivenes del ejecutivo griego y la troika (Comisión Europea, Banco Central Europea y el Fondo Monetario Internacional), se están pautando hacer serias reducciones de salarios, eliminación de las pagas extras o bonificaciones, la rebaja del salario mínimo, privatizaciones, bajar el presupuesto de defensa, recapitalización de la banca, recorte de pensiones y comprimir el gasto público, situación que alarma a los demás partidos de la coalición gobernante por su impacto deprimente que tendría en la economía.
Entre las medidas estipuladas también está la eliminación de quince mil plazas laborales de funcionarios del gobierno hasta el final de 2012. Estos quince mil representan el 30% de las plazas laborales de funcionarios que el gobierno central debe eliminar hacia finales del 2015, ascendentes a ciento cincuenta mil plazas. En Grecia al igual que en países en vía de desarrollo, el estado es el gran empleador, muchas veces sirviendo de huacal para miles de botellas que no hacen otra cosa que contaminar las finanzas públicas.
Luego de la aprobación de este paquetazo, Grecia podría recibir un segundo rescate por 130 mil millones de euros, evitando que el país caiga en bancarrota al no tener recursos para hacer frente a vencimientos de deuda el próximo 20 de marzo ascendentes a 14.500 millones de euros.
Una opción que se ha barajado es que Grecia salga del euro, pero esto sería catastrófico para la economía helena: pánico entre los inversores, profundización de la crisis política y una posible salida del euro con sus nefastas consecuencias; se calcula que para el primer año costaría entre 9.500 y 11.500 euros por habitantes, brutal devaluación en la nueva moneda acuñada, inflación, multiplicación de su deuda pública, quiebra segura de su sistema bancario al no tener manera de financiación del exterior y repatriación masiva de capitales. Todo esto llevaría a un nuevo estallido social, un éxodo de jóvenes profesionales hacia el resto de la unión europea, dejando el país nuevamente al borden del impago y de la bancarrota.
El rancho vuelve arder con una huelga general de 24 horas en protesta contra las medidas de austeridad propuestas por el gobierno con la finalidad de seguir recibiendo ayuda financiera de parte de los organismos internaciones, evitando caer en default. Y con ello poniendo en riesgo de contagio a países como España, Irlanda, Portugal e Italia, que aunque han pasado ya dificultades, podrían de nuevo volver a estar en el centro del hoyo económico europeo.
Grecia está en la encrucijada entre si acepta un paquete de reformas que es rechazado por toda la población o si se arriesgan a no recibir más ayuda internacional, condenando al país a la bancarrota.