Gracia y esperanza
Bueno es Jehová a los que en él esperan, al alma que le busca. Lam.3:25.
Cómo están todos y todas, espero que estén disfrutando de la frescura y la pureza de la mañana otoñal.
De mi parte quiero agradecer primeramente a Dios por darme su gracia para poder escribir en este espacio. También gracias a la dirección de este periódico por creer en nosotros, y a los lectores que todos los jueves buscan su rincón del alma.
Hoy llegamos a la publicación número cien (100), gracias a todos, esperando seguir mostrando a Dios y a su hijo Jesucristo como una esperanza viva para la humanidad. Y hablando de esperanza, hoy el mundo está pasado por una de las peores crisis económicas que ha vivido la humanidad.
Por ejemplo, miremos lo que pasa en Irlanda, pasó de la euforia de los años de bonanza a la depresión, hoy, en los muros de sus calles hay una frase pintada que se lee what this city needs is hope, que traducido al español nos dice: lo que esta cuidad necesita es esperanza.
Todos los países necesitan esta frase porque están perdiendo los logros alcanzados en lo social, fiscal y bancario, pero no nos iremos muy lejos, los dominicanos también estamos perdiendo la esperanza de un mejor país. Pero hay una esperanza viva que todas las personas deben buscar, es la que Jesús nos promete. En la carta a los Hebreos nos dice:
Por lo cual, queriendo Dios mostrar más abundantemente a los herederos de la promesa la inmutabilidad de su consejo, interpuso juramento; para que por dos cosas inmutables, en las cuales es imposible que Dios mienta, tengamos un fortísimo consuelo los que hemos acudido para asirnos de la esperanza. La cual tenemos como segura y firme ancla del alma, y donde Jesús entró por nosotros.
Si tú todavía tú alma no tiene esta esperanza, búscala, porque Dios espera y no es hombre para que mienta.