Gobiernos paralelos

El costo de los combustibles tiene una alta incidencia en muchos sectores económicos y consumidores. La inmensa mayoría engrosa el segundo sector. Todos, en definitiva, somos consumidores y nos afectan sensiblemente las alzas de los carburantes.
Un sector que reaccionó de inmediato es el de transporte. Aumentó las tarifas del pasaje. Esto lo hizo sin previo acuerdo, sin consultas, sin diálogo con las autoridades, de espaldas a los cientos de miles de dominicanos que se transportan a diario en todo el territorio nacional.
El aumento de los pasajes, sin que medie ninguna reacción del Gobierno, viene acompañado de un pliego de demandas que busca ampliar la cartera de facilidades que tienen en su poder los empresarios del transporte público, entre ellas ampliar el subsidio mediante el programa del “bonogas”, para que beneficie a miles de choferes que permanecen fuera de cobertura.
El pago aumentado del pasaje, así como el costo final del “bonogas” pasan directamente al pueblo dominicano. Se trata de medidas que terminan perjudicando los bolsillos de los menos pudientes, de los contribuyentes, de una inmensa mayoría que se ve atrapada entre decisiones del Gobierno y los empresarios del transporte público.
El aumento en el precio de los combustibles y el incremento de los pasajes nos lleva a una situación poco agradable. El resultado final es un ciclo inflacionario que implicaría un aumento general de salario, pero que no se contempla en el horizonte. Mientras tanto, el pueblo dominicano tiene que cargar con las consecuencias de un aumento de los combustibles y un incremento en el pasaje.